El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, afronta una exigente agenda estos primeros días de febrero. | Reuters

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El presidente estadounidense, Joe Biden, ha aprobado formalmente el despliegue de 3.000 militares en países aliados en el este de Europa en medio de las tensiones militares con Rusia por la crisis de Ucrania, según informaron este miércoles medios de EEUU. El Pentágono ha confirmado este extremo, que supondrá el envío de soldados norteamericanos a países aliados en el este de Europa en mitad de la tensión con Rusia sobre Ucrania.

En concreto el portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, John Kirby, ha afirmado en rueda de prensa que 1.000 militares se desplegarán en Rumanía, mientras que otros 2.000 serán enviados a Polonia y a Alemania. Qué tipo de efectivos serán destinados al centro y este europeos. Se trata de «un escuadrón de ataque y una unidad de caballería que están diseñados para desplegarse en corto plazo y moverse rápido una vez que estén situados», apuntó el portavoz, y agregó que esos efectivos se sumarán a los 900 que actualmente Washington acumula en los dominios de Bucarest.

«La situación actual exige que reforcemos la postura disuasiva y defensiva en el flanco este de la OTAN» subrayó Kirby. Por un lado estarán miembros de la División 82 aerotransportada, que desplegará un equipo de combate de infantería en Polonia. Por otro lado, el Cuerpo 18 aerotransportado enviará un equipo de trabajo a Alemania. Este grupo «está entrenado y equipado para una serie de misiones para disuadir de la agresión y reafirmar nuestro compromiso con los aliados» indicó Kirby. El portavoz estadounidense ha remarcado que serán misiones «temporales» y no permanentes, y que no van a ir a luchar a Ucrania. El Pentágono recordó que, más allá de estas fuerzas, mantiene a 8.500 soldados en territorio norteamericano en «alerta elevada» que están listos para ser movilizados. De momento tan solo esperan órdenes.

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El diario Wall Street Journal había anticipado este envío de tropas citando fuentes oficiales. La tensión se ha disparado en el último mes por la concentración de más de 100.000 soldados rusos en la frontera con Ucrania, y el desarrollo de maniobras militares junto a Bielorrusia. Aunque Moscú ha repetido en varias ocasiones que no quiere una guerra con Kiev y que no amenaza a Ucrania, Estados Unidos considera que el ataque de ruso es «inminente».

Por su parte las autoridades rumanas han anunciado que están dispuestas a permitir que Rusia inspeccione las bases de la OTAN que se encuentran en su país para descubrir si existe armamento como misiles de crucero en la zona, capaces de atacar objetivos a una distancia larga. «Estamos listos para permitir a Rusia averiguar si tenemos algunos misiles de ataque en Rumanía, no los hay, es cierto», ha aseverado el ministro de Exteriores, Bogdan Aurescu. Sin embargo, ha negado «categóricamente» la posibilidad de retirar las tropas de la OTAN de territorio rumano, y ha recalcado que el país apoya los valores «euroatlánticos».

El Kremlin, a su vez, ha ratificado que Occidente no ha atendido sus pretensiones en materias como el mantenimiento de la seguridad. En este sentido Rusia ha pedido que las potencias occidentales no extiendan su influencia más al este, y al mismo tiempo que no se planteen dudas sobre la soberanía de la península de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014 y que Ucrania se ha propuesto recuperar por los medios que sean necesarios.