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La Asamblea General de Naciones Unidas votó este miércoles una resolución de condena de la invasión rusa de Ucrania e insta a Moscú a retirarse «inmediatamente y sin condiciones» del país vecino.

La votación, que no tiene ningún carácter vinculante, resultó en 141 votos a favor, 35 abstenciones y los únicos votos en contra de Bielorrusia, Corea del Norte, Rusia, Siria y Eritrea. «El mensaje de la Asamblea General es alto y claro», declaró el secretario general António Guterres. «Terminad las hostilidades en Ucrania ahora. Silenciad las armas ahora. Abrid la puerta al diálogo y la diplomacia ahora».

"Silenciad las armas ahora"

El voto de Eritrea, el único en contra de entre todos los países africanos pertenecientes a las Naciones Unidas, responde a relaciones diplomáticas y económicas estrechas, pero mucho menos conocidas que las que Bielorrusia, Corea del Norte o Siria guardan con el Gobierno de Vladimir Putin.

La diplomacia entre Rusia y el Estado de Eritrea se mantiene desde 1993. La última interacción entre los dos Estados tuvo lugar este mismo año, hace apenas un mes.

Sanciones de los Estados Unidos

Isaias Afwerki, dictador de Eritrea y presidente de facto desde 1991, recibió el pasado septiembre de 2021 una advertencia del mandatario estadounidense, Joe Biden, en relación al papel del Estado eritreo en la guerra de Etiopía.

El Departamento del Tesoro impuso entonces sanciones contra las Fuerzas de Defensa de Eritrea y el Frente Popular para la Democracia y la Justicia (partido de Afwerki y única formación política legal en el país) alegando la que «presencia desestabilizadora de Eritrea en Etiopía» estaba amenazando la integridad del Estado Etíope.

En su intento por mantener el poder en la región, Afwerki no duda en estrechar lazos con régimenes autoritarios de Oriente Medio y, como apoyo contra las sanciones, con Rusia y China, por muy desigual que sea la correlación de poderes.

Relaciones económicas

Por su parte, Moscú tiene interés en mantener su influencia sobre el Estado de Eritrea, por su posición privilegiada en el Mar Rojo y sus negocios en el continente. El Gobierno de Putin tiene cada vez más participación en el mercado de armas africano. La venta de armas es central en la política exterior del Kremlin, que representa el 49% de las importaciones a África, según Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

Ya desde 2014 el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, defendía el interés de «intensificar» los contactos en busca de «esferas específicas de interacción». Las declaraciones de Lavrov, recogidas por la agencia de noticias rusa TASS, ahondaban en el objetivo de construir también contactos académicos y educativos con Eritrea, país con el que Rusia mantiene «posiciones similares» en la ONU.

Los días 5 y 7 de enero de 2022, el Gobierno de Afwerki se reunió con representantes de la diplomacia china y rusa, respectivamente, logrando que ambos países se posicionasen en contra de las sanciones «ilícitas» de los Estados Unidos.

Como parte de los apoyos mutuos en el marco de las relaciones exteriores, Eritrea tuvo el pasado miércoles una oportunidad para devolver el favor a su gigantesco aliado, votando en contra de la condena de sus actividades en Ucrania.