Un militar ucraniano. | ROMAN PILIPEY

Varios españoles llevan días buscando información y organizándose por redes sociales porque hablar con la Embajada ucraniana ha sido complicado. Quieren luchar por Ucrania, algunos han partido ya y otros tienen preparado el petate para combatir en una guerra donde la responsabilidad que sienten les mueve más que el miedo. Todos ellos quieren preservar su anonimato, sobre todo porque aún no han comunicado a sus familiares y amigos que se marchan, e incluso -como explica Juan, uno de ellos - han llegado incluso a pensar en mentir sobre su futuro paradero.

A pesar de ello, se sienten en la obligación de ayudar a la gente de Ucrania y están dispuestos a desplazarse por sus propios medios hasta Polonia, donde las autoridades ucranianas les están pidiendo que lleguen para enrolarse, según declararon. «Voy con miedo, me imagino cómo se lo van a tomar mis padres, me van a decir que por qué voy, si ni me va ni me viene, pero para mí no es así, es algo que nos afecta, igual ahora directamente no, pero en un futuro cercano sí», cuenta este exmilitar español.

Según manifiesta Juan, que pese a haber sido militar nunca participó en un conflicto activo, los interesados hasta ahora han tenido «poco contacto con la Embajada» aunque les han comunicado el proceso para enrolarse. Han de pasar una entrevista con miembros de la propia Embajada, presentar identificación y pasaporte, explicar si tienen formación militar o no y desplazarse allá donde les indiquen. «Te piden que lleves el equipo que tengas, chaleco antibalas, casco, uniforme, botas... chaleco es un poco mas difícil, porque el viaje lo tenemos en avión o tren y no puedes viajar con uno», explica.

Alejandro es otro de los españoles que se están preparando para marchar y ha estado en contacto con Juan y otros voluntarios para organizarse. «Vamos hablando una vez al día y si nos dan carta blanca pues al menos nos vamos juntos, no sabemos ucraniano ni ruso, inglés a duras penas, así es que con el idioma nos va a costar», reconoce.

Según revelaron, alguno de ellos ya se encuentran en la frontera y todos comparten la preocupación de cuánto tiempo podrá Ucrania aguantar el envite ruso y si les dará tiempo a combatir. «Rusia está apretando, relanzando la ofensiva en todos los frentes, tenemos que llegar a la frontera si es que no están los rusos cuando lleguemos y nos tengamos que quedar», manifiesta este exmilitar que pretende viajar esta misma semana. Igualmente considera que si Ucrania consigue resistir, la guerra se convertirá en algo «mayor» y si eso finalmente sucede confía en que Europa «se deje de tanta falsedad de somos amigos, pero a la hora de la verdad solo ponemos sanciones». «A Putin hay que pararle los pies y por mucho que digan que hay que seguir con el diálogo, está demostrado que con este señor no hay diálogo posible», sentencia.

Ivan tiene 23 años y una hija, su familia que sabe que la semana que viene se marcha a la guerra sin experiencia militar, aún no se lo cree e intentan convencerle de que no lo haga. La próxima semana viajará a Polonia junto con otros cuatro voluntarios españoles y admite que van «un poco a ciegas». «Yo disparar un arma de guerra no he disparado nunca, es a lo que más respeto le tengo. Nos han dicho que cuando llegas te dan una mini formación, creo que seré útil donde me pongan, pero no sé a lo que vamos realmente», asevera.

También hay quien tiene el deseo de combatir pero aún no se ha decidido, como Jose, que cuenta que nunca pensó en participar en una guerra. «Desde el inicio me he sentido responsable, sentía que me tenía que implicar», incide al tiempo que comparte sentir «mucho miedo» al daño físico y psicológico e incluso a asustarse «allí y no ser capaz». Pese a todo, se siente en deuda y pone el ejemplo de otros que hicieron lo mismo hace décadas: «Vivo en un país que tuvo una guerra civil y hubo gente que se vino aquí sin experiencia militar, como yo, y que dejaron sus vidas como haría yo».