Camiones para el transporte de cereal, en el cruce de Dorohusk-Jagodzin, entre Polonia y Ucrania. | Wojtek Jargilo

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Lisichansk, último bastión ucraniano en la región oriental de Lugansk, se encuentra en una situación crítica, sin agua, gas ni electricidad y le espera un destino similar al de la vecina Severodonetsk, que estuvo bajo asedio de las tropas rusas durante un mes. «La situación en Lisichansk recuerda en estos momentos a lo sucedido hace poco más de un mes en Severodonetsk, al comienzo del asedio, cuando se combatía casa por casa», señaló el gobernador de la provincia, Serhiy Gaidai, en su cuenta de Telegram.

Según el político, «la lucha continúa en todos los barrios de la comunidad de Lisichansk. Los rusos intentan romper nuestras defensas, pero no lo logran, y optan por su táctica favorita: la destrucción total». El bombardeo contra la ciudad, en la cual ya no funcionan los servicios básicos, «continúa constantemente, la destrucción es catastrófica», añadió. Gaidai afirmó que el Ejército ruso cuenta con ventaja numérica y superioridad de equipamiento bélico, pero no en «habilidad de combate», por lo que expresó su confianza en la victoria de los defensores de la ciudad.

Aunque señaló que la carretera entre Lisichansk y Bajmut no está bajo control ruso, reconoció que el enemigo persiste en sus ataques contra Vovchoyarivka y Verkhnokamyanka, en un intento de cercar totalmente Lisichansk, una información corroborada por el mando militar ucraniano en su parte de guerra matutino. Según el informe de la inteligencia británica, «las fuerzas rusas continúan progresando gradualmente en sus esfuerzos por rodear la ciudad de Lisichansk», donde habrían avanzado «2 kilómetros más cerca de la refinería de petróleo, al sur de la urbe». Mientras, según Vitali Kiseliov, asesor del Ministerio del Interior de la autoproclamada república popular de Lugansk, las tropas ucranianas intentan replegarse de Lisichansk.