Un soldado ucraniano cerca de un edificio residencial en Avdivka. | Reuters - SERHII NUZHNENKO

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Las tropas rusas han conseguido progresos junto a Avdivka, uno de los principales bastiones ucranianos en el frente oriental, en cuyos alrededores se libra la batalla más encarnizada de los últimos meses, y donde los militares ucranianos combaten para evitar ser rodeados. «Las fuerzas rusas llevaron a cabo operaciones ofensivas cerca de Avdivka el 3 de diciembre y recientemente hicieron avances confirmados», señaló en su último informe el 'think thank' estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW).

Los expertos del ISW indicaron que según imágenes geolocalizadas el pasado sábado, las tropas rusas avanzaron al oeste de la línea del ferrocarril al norte de Stepove, situada a solo 3 kilómetros al noroeste de Avdivka. La ciudad, un verdadero fortín, se encuentra a apenas 10 kilómetros al noroeste de Donetsk, capital de la región homónima, plaza fuerte de Rusia en el este de Ucrania desde 2014, cuando estalló la sublevación prorrusa.

La zona más caliente fue un día más el eje de Avdivka, donde las tropas de Kiev, según el mando militar ucraniano, rechazaron 21 ataques, infligiendo numerosas bajas a las tropas rusas. Y es que, si bien la caída del invierno ha ralentizado la marcha de las acciones bélicas, la intensidad de los combates no ha decaído en el frente oriental. Sin embargo, son cada vez más la voces, tanto en Ucrania como en Rusia, que advierten de que la guerra ha entrado en una nueva fase y que puede convertirse en una carrera de fondo.

«No hay duda de que ahora ha comenzado una nueva etapa de la guerra para todos (incluidos los socios de Ucrania). Una etapa en la que hay que abandonar el excesivo conservadurismo (más bien, la pasividad) y decidir los objetivos finales», escribió en X el asesor de la Oficina de la Presidencia ucraniana Mijaíl Podolyak. Advirtió de que «hay que abandonar las ilusiones peligrosas» acerca de que Rusia regrese repentinamente a su estado anterior a la guerra y pueda negociar.

En Moscú, a juzgar por las decisiones del presidente ruso, Vladímir Putin, tampoco ven próximo el fin de las acciones militares. Este viernes, el jefe del Kremlin decretó el incremento del personal de las Fuerzas Armadas de 2 a 2,2 millones de personas, de las cuales 1,32 millones son soldados, lo que representa un incremento de la fuerza de combate en casi 170.000 hombres. «El incremento del personal de las Fuerzas Armadas obedece al aumento de las amenazas a nuestro país relacionadas con la operación militar especial (en Ucrania) y la continua ampliación de la OTAN», explicó el Ministerio de Defensa de Rusia.

Ucrania teme que decaiga la ayuda occidental Una de las grandes preocupaciones de Kiev es la interrupción del flujo regular de la ayuda occidental tanto financiera como militar para afrontar una guerra de desgaste, táctica por la que aparentemente apuesta Rusia tras el fracaso de la guerra relámpago que planteó al comienzo de la campaña. La Casa Blanca advirtió al Congreso que si no aprueba fondos adicionales antes de fin de año, Estados Unidos no podrá continuar suministrando armamento y equipos a Ucrania, lo que acarrearía graves consecuencias en los campos de batalla.

Así lo manifestó la directora de la Oficina de Administración y Presupuesto de EEUU en sendas misiva a los líderes republicano y demócratas del Congreso, según medios estadounidenses. En Europa también hay quienes se oponen a brindar asistencia militar a Ucrania: el presidente de Bulgaria, Rumen Radev, considerado prorruso, vetó este lunes un acuerdo entre el Gobierno de su país y el ucraniano para la entrega de un centenar de vehículos blindados de fabricación soviética.

Según explicó la Presidencia en un comunicado, el jefe del Estado devolvió el documento al hemiciclo por considerar que los diputados no estaban suficientemente informados como para poder discernir si Bulgaria puede prescindir del equipo que se prevé donar a Ucrania para el transporte de tropas. Sin embargo, basta que el Parlamento búlgaro repita la votación para dejar sin efecto el veto presidencial.