Conversaciones para la formación del nuevo gobierno neerlandés. | Reuters - ROBIN VAN LONKHUIJSEN

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Los tres partidos de centroderecha que necesita el líder de la extrema derecha neerlandesa Geert Wilders para formar un gobierno de coalición en Países Bajos han acordado tratar de identificar los principales obstáculos que les separan, antes de realmente iniciar negociaciones sustanciales. El partido liberal VVD, el democristiano NSC, el de los granjeros BBB y la ultraderecha PVV iniciarán conversaciones sobre los tres obstáculos que les separan, según las conclusiones alcanzadas por el socialdemócrata Ronald Plasterk, quien ha tanteado a estos grupos en las últimas dos semanas, dijeron fuentes internas a la televisión pública NOS.

Plasterk, que ha ejercido de «explorador» de un gobierno de coalición estas dos semanas, ha mantenido numerosas reuniones, tanto individuales como de dos en dos, con diferentes líderes políticos, para intentar acercar posturas, dado el escepticismo de los liberales y democristianos de apoyar un gobierno liderado por la extrema derecha PVV de Wilders.

En principio, entregará el lunes un informe con sus conclusiones al Parlamento neerlandés, y según han adelantado ya las fuentes de la negociación, Plasterk recomendará que los cuatro grupos mantengan conversaciones en la mesa de diálogo sobre tres puntos clave. El primer obstáculo son las objeciones de Pieter Omtzigt, líder de NSC, sobre determinadas partes del programa electoral del ultraderechista, y que considera contrarias a la Constitución, el Estado de derecho y los tratados internacionales, como la propuesta de Wilders de prohibir el Corán y la educación islámica, o su deseo de celebrar un referéndum para sacar a Países Bajos de la Unión Europea (UE).

A esto deben seguir conversaciones sobre los temas que los diferentes partidos consideran importante incluir en la agenda de negociación, para establecer una lista de prioridades sobre las que deben ponerse de acuerdo y sobre las que iniciarán negociaciones una vez superen esta fase básica del diálogo. En este punto se incluyen temas como el sistema sanitario, las pensiones, la financiación de nuevas políticas sociales, la crisis con los granjeros, pero también la continuación del apoyo militar a Ucrania, que Wildes ha rechazado estos años.

El tercer punto complicado es la forma que tomará la eventual cooperación entre los cuatro: será una coalición tradicional a la que todos aporten ministros; habrá algún grupo que ofrezca solo su apoyo parlamentario, pero no estará de forma activa en el gabinete; o se propondrá otra combinación que permita a Wilders gobernar como primer ministro.

La idea es que los partidos tendrán que superar primero estos tres obstáculos antes de realmente entrar a negociar temas sustanciales, pero Plasterk sí considera -según NOS- que hay voluntad entre los cuatro para alcanzar una solución conjunta, puesto que en un principio reinaba el escepticismo y la negativa a, incluso, sentarse a hablar entre ellos.

No hay límite de tiempo que durará el diálogo entre los cuatro, pero se espera que requiera semanas o meses hasta que haya más confianza mutua entre ellos, como para realmente sentarse a negociar un acuerdo de coalición sustancial y ejecutable. El PVV de Wilders ganó las elecciones del pasado 22 de noviembre con 37 de los 150 escaños del Parlamento neerlandés, lo que le da prioridad para tratar de formar gobierno, aunque necesita a estos cuatro partidos para alcanzar una amplia mayoría parlamentaria y una importante presencia en el Senado.