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Si ha habido una imagen que mejor ha definido la ola de violencia extrema que vive estos momentos Ecuador ha sido la del asalto a las instalaciones del canal TC Televisión, donde varios hombres armados tomaron como rehenes a sus empleados mientras seguían retransmitiendo en directo. José Luis Calderón, el presentador que apareció en el primer plano de esas imágenes mientras era apuntado con varias armas, ha sido entrevistado este sábado en el Canal 24 Horas de RTVE, donde ha contado cómo vivió desde el plató esa situación en la que incluso llegaron a colocarle en su chaqueta un tipo de artefacto explosivo.

"Todo ocurrió a eso de las dos, dos y diez de la tarde", comenzó explicando el presentador, mientras el espacio informativo todavía se estaba retransmitiendo en pleno directo.

En ese momento, "escuchamos unos ruidos y la irrupción violenta de encapuchados completamente armados, con armas largas, cortas, punzantes, e incluso alguien portaba un arma de uso militar, explosivos... Definitivamente, un infierno", ha descrito José Luis Calderón.

"En ese instante, cuando arremetieron en contra de nosotros, personal técnico, productores, camarógrafos..., yo era el único rostro visible en ese momento. Ellos pedían un interlocutor para enviar un mensaje y me cogieron a cargo en ese instante", ha relatado.

Fueron "momentos de terror", ha recordado el periodista y también reportero, en los que "mantener la cordura fue la misión que tuve".

Tras haber sido escogido por los asaltantes para ejercer de interlocutor, Calderón se mostró "predispuesto a escuchar qué es lo que querían decir". Sin embargo, "el único mensaje fue caos, desorganización y que si la policía entraba, porque ya sabían de la intervención policial, nos iban a matar a todos", ha asegurado.

El periodista ha reconocido que fue "difícil convencer a individuos que estaban en un momento de éxtasis, de histeria colectiva, un grupo numeroso de jóvenes". Uno de ellos sostenía además un teléfono móvil con una videollamada en curso, que mostraron al presentador para que conversase con él. "Tan solo dilucido que era alguien de edad madura, por su tono de voz, porque también estaba encapuchado. En el momento en que me ponen a esta persona, tan solo emitió improperios, palabras altisonantes, insultos, y no me detalló mensaje alguno", ha comentado.

Para Calderón, las amenazas en los medios de comunicación ecuatorianos no les pillan por sorpresa, pero jamás pensó que llegarían a este nivel. "Las amenazas eran constantes. No imaginábamos que realmente se atreverían a incursionar en un medio de comunicación, en un espacio donde nos sentíamos seguros. El año pasado, en 2023, en pleno ejercicio de mi trabajo durante una cobertura en vivo, en la calle, me asaltaron a mano armada, y no importó a los delincuentes que estuviésemos con la cámara prendida y el aparato que nos permite la transmisión en vivo en exteriores", ha explicado el reportero.

Tras el asalto, el canal "se mantuvo con la señal fuera del aire, y la gente retornó a su labor hace un par de días". En el caso de Calderón, el suceso coincidió con unas vacaciones que había solicitado previamente y le habían concedido, por lo que todavía no ha vuelto a pisar el plató donde ocurrieron los hechos.

A pesar de no perder la esperanza para su país, se mantiene realista sobre la situación actual. "En estos momentos, Ecuador es un estado de guerra. Hay un conflicto bélico interno ya, decretado por el presidente, Daniel Noboa, y los militares están en la calle, los policías también. Cualquier amenaza es considerada terrorista, hay 22 organizaciones delictivas, ahora ya considerados grupos terroristas. Cualquier situación contradictoria o atentatoria a la vida o los bienes de los habitantes va a ser aplacada, ya no hay lugar para la negociación, por eso es que esperamos realmente que las cosas mejoren, a pesar de que estamos completamente inmersos en una espiral de violencia", ha lamentado.

Por este motivo, su mensaje hacia los ecuatorianos que residen en España es directo, aunque resignado: "Tengo que confesar que en estos momentos no hay garantía alguna para la plena subsistencia, estamos en una situación en la que hemos tocado fondo. Ecuador antes era considerado una isla de paz, ahora incluso requerimos de asistencia internacional para frenar esta remetida terrorista, ya es una amenaza transnacional. Sé que cerca de 40 naciones están muy dispuestas a asistir a Ecuador, e incluso con personal militar, porque hace falta. En estos momentos, Ecuador no es un lugar seguro y hay que confesarlo así", ha concluido el periodista.