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El expresidente brasileño, Jair Bolsonaro, investigado por intentar un golpe de Estado contra el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió a la Corte Suprema que le devuelva su pasaporte para poder viajar a Israel en mayo, según ha informado este viernes su abogado.

El líder ultraderechista está sin pasaporte desde el pasado 8 de febrero, cuando la Policía Federal lanzó una operación contra la supuesta trama que buscó anular las elecciones presidenciales de 2022, que ganó Lula, para mantener a Bolsonaro en el poder.

En ese operativo, el Supremo impuso al ex jefe de Estado (2019-2022) una serie de medidas cautelares: le confiscó el pasaporte, le impidió abandonar el país y le prohibió entrar en contacto con otros investigados.

Ahora, Bolsonaro solicita al juez del Supremo Alexandre de Moraes, instructor del caso, la devolución de su pasaporte para atender "la invitación oficial" que le ha extendido el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para viajar al Estado hebreo "con su familia" entre el 12 y el 18 de mayo.

La defensa del expresidente alegó que la visita "no acarrea ningún riesgo al proceso" judicial, pues es de naturaleza "transitoria y temporal". "Como son de dominio público, las relaciones internacionales forman parte de la actividad política, que incluye ampliar el diálogo con líderes globales", reforzó en sus redes sociales Fabio Wajngarten, portavoz y uno de los abogados del capitán retirado del Ejército.

La petición llega después de que el diario The New York Times revelara que Bolsonaro pasó dos noches en la embajada de Hungría, en Brasilia, tras la operación del 8 de febrero, algo que sus detractores han interpretado como una tentativa del exmandatario de escapar de la Justicia en caso de una eventual prisión.

Las imágenes de las cámaras de seguridad obtenidas por el rotativo muestran al exgobernante en la legación en compañía de dos escoltas, del embajador húngaro y de diplomáticos del país europeo. Según el periódico, llegó la noche del 12 de febrero y se marchó la tarde del día 14.

El Gobierno brasileño convocó al embajador húngaro en Brasilia, Miklós Halmai, para que explicara la estadía de Bolsonaro, quien también tuvo que dar su versión de los hechos por orden del Supremo.

Bolsonaro consta como investigado en la causa por golpismo. Los testimonios a la Policía de Marco Antonio Freire Gomes y Carlos Baptista Júnior, excomandantes del Ejército y la Aeronáutica, le situaron en el centro de la conspiración.

Ambos declararon que se reunieron varias veces con Bolsonaro y sus asesores más próximos, y que estos los invitaron a apoyar su plan para dar un golpe, que incluía intervenir la Justicia Electoral, decretar un estado de sitio y hasta detener jueces y líderes políticos.