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La Comisión Nacional de Valores de EEUU (SEC) acusó al banco Goldman Sachs de fraude al ocultar información de un producto que vendió vinculado al derrumbe hipotecario.

Tras la demanda presentada en un tribunal civil de Nueva York contra la entidad y uno de sus vicepresidentes, Fabrice Tourre, las acciones de Goldman Sachs llegaron a caer en Wall Street más de un 10 por ciento.
Esta es la primera demanda de este tipo de la autoridad reguladora estadounidense. La SEC acusa a la entidad y a Tourre de haber defraudado a los inversores con la "distorsión y omisión de información clave" acerca de un producto financiero vinculado a las hipotecas de alto riesgo, o subprime.

Goldman Sachs creó y vendió este producto en un momento en el que el sector inmobiliario comenzaba a derrumbarse, a mediados de 2007.

La rentabilidad del producto, denominado en la jerga financiera un CDO (collateralized debt obligation), estaba en realidad vinculada directamente a la evolución del mercado de las hipotecas subprime.

Goldman Sachs, según la SEC, "falló" al no dar a conocer a los inversores información vital sobre el CDO, y, en concreto, sobre el papel que desempeñaba un gran fondo de inversión en esta trama.

Según la SEC, el fondo de inversión Paulson & Co fue contratado para estructurar este producto y, por tanto, seleccionaba qué inversiones debían hacerse. Por otro lado, invertía apostando a corto plazo en contra de la evolución del mercado hipotecario.

"El producto podría ser muy nuevo y complejo, pero el engaño y el conflicto de intereses era antiguo y simple", afirmó hoy el director de la División de Investigación de la SEC, Robert Khuzami. "De manera incorrecta -explicó-, Goldman permitió a un cliente que estaba apostando en contra de la evolución del mercado hipotecario tener una gran influencia en la selección de los activos hipotecarios que debían incluirse en la cartera del producto". Y lo hizo, agregó, "mientras decía a los inversores que la selección la estaba haciendo una tercera parte objetiva e independiente".

Según la SEC, Paulson & Co, al que considera uno de los mayores fondos especulativos del mundo, pagó 15 millones de dólares a Goldman Sachs para poder "tomar posiciones en contra de los activos que él mismo había seleccionado, en la creencia de que estos activos, como realmente ocurrió, tendrían problemas".