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La ralentización del crecimiento de la economía mundial podría ser más pronunciada de lo esperado, así lo advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) basándose en los últimos indicadores económicos, y alerta de la posible necesidad de mantener los estímulos monetarios y posponer la consolidación fiscal en caso de que este retroceso no sea temporal.

La institución destaca todos estos apuntes en un informe sobre las perspectivas económicas para los países de la OCDE y apunta que el crecimiento de las economías del G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá) podrían caer a una tasa anualizada de alrededor del 1,5 por ciento en la segunda mitad del año, aunque reconoce que existe una "gran incertidumbre" en las perspectivas dada la existencia de signos tanto positivos como negativos de la economía.

Así, concreta que el crecimiento del consumo privado se puede ver contraído por los ajustes adicionales realizados por los hogares tras la crisis, así como por las dudas sobre la evolución del desempleo. Además, apunta que una economía más débil y la incertidumbre existente en los mercados de deuda soberana podrían afectar también al sistema financiero y al crecimiento de la demanda privada.

Por el contrario, los componentes de la demanda que impulsan la economía durante las crisis cíclicas, como la inversión privada, están ya en niveles muy bajos respecto al PIB, lo que, unido a los sólidos resultados financieros de las empresas, indican que es improbable que vuelva a debilitarse la inversión. Asimismo, los inventarios se están acercando a los niveles deseados.

Además, el crecimiento de las economías emergentes sigue siendo sólido y las condiciones financieras en los países de la OCDE, a nivel general, se han estabilizado, aunque algunos indicadores advierten de la necesidad de ser cautos en este sentido.

La OCDE dice que no está claro si la pérdida de impulso en la recuperación es temporal o pondrá de manifiesto una mayor debilidad subyacente en el consumo privado en un momento en que las políticas de estímulo están siendo retiradas. Así, apunta que si esta ralentización es temporal, la respuesta política adecuada sería posponer la retirada de los estímulos monetarios durante unos meses, al mismo tiempo que se mantiene la consolidación fiscal prevista para hacer frente a situaciones "insostenibles".

En cambio, si esta situación refleja problemas a más largo plazo, se deberían garantizar estímulos monetarios adicionales como el compromiso de mantener los tipos de interés cercanos a cero durante un periodo prolongado. "Mientras las finanzas públicas lo permitan, la consolidación fiscal planeada puede posponerse", añade el economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan.

Por países, la OCDE espera un crecimiento de la economía estadounidense del 2 por ciento en el tercer trimestre y del 1,2 por ciento en el cuatro trimestre, mientras que para la economía canadiense lo sitúa en el 2,2 por ciento y 2,3 por ciento. Por su parte, Japón crecerá un 0,6 por ciento y un 0,7 por ciento en el tercer y cuatro trimestre de 2010, respectivamente.

La organización prevé un peor panorama para los principales de la zona euro. Las economías alemana y francesa crecerán un 0,7 por ciento en el tercer trimestre, mientras que la italiana se contraerá un 0,3 por ciento. En el último trimestre del año, según la OCDE, Alemania crecerá un 1,1 por ciento, Francia un 0,3 por ciento e Italia un 0,1 por ciento. Mientras, el Reino Unido registrará un crecimiento del 2,7 por ciento y el 1,5 por ciento en el tercer y cuarto trimestre, respectivamente.