RUBALCABA. El PP volvió a pedir ayer su dimisión - REUTERS

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El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó ayer que la delicada situación que vive ETA ha sido posible porque las cosas se hicieron "bien" durante la última tregua, en la que el Gobierno "no se fió" de la banda terrorista para que no ocurriera como en la tregua de 1998.

Rubalcaba respondía así en la Comisión de Interior del Congreso a las últimas revelaciones de las actas redactadas por ETA sobre las conversaciones entre la banda y el Gobierno socialista durante el último alto el fuego, y también al caso "Faisán" que investiga un "chivatazo" a la red de extorsión etarra en ese periodo.

"Porque hicimos bien las cosas durante la tregua, estamos como estamos. Porque no nos fiamos, estamos como estamos", afirmó Rubalcaba, que recordó que en la tregua de 1998, durante el Gobierno del PP, la banda introdujo cinco nuevos comandos en España que más tarde cometieron más de 40 asesinatos.

Pese a ello, dejó claro que el Gobierno del PP "hizo lo que tenía que hacer" y "con la mejor intención" en su gestión de la tregua, en la que contó con el apoyo del PSOE, como se demostró con el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo.

No obstante, el titular de Interior contrapuso lo hecho por el Gobierno socialista durante el alto del fuego de 2006, en el que no se hicieron "movimientos irreversibles" y la Policía se mantuvo "vigilante" y "trabajando", consciente de que la tregua se podía romper, como así fue.
"La tregua la perdió ETA políticamente y policialmente", proclamó Rubalcaba, gracias a que la Policía y la Guardia Civil estuvieron "encima" para que la banda no se rearmara, una estrategia de la que se siente "orgulloso".

Explicaciones que no convencieron al portavoz de Interior del PP, Ignacio Cosidó, que pidió al vicepresidente primero que abandone el cargo ante las últimas revelaciones sobre las negociaciones entre ETA y el Gobierno, y sus vinculaciones con el caso "Faisán". "Lo que ha negociado Zapatero con ETA en la legislatura anterior no lo ha negociado nadie", dijo.

Cosidó dejó claro que el hecho de que su partido quiera conocer la verdad sobre el "chivatazo" y sobre las conversaciones con ETA no pone en cuestión su sincera voluntad de acabar con ETA.

"Los hechos son tan graves que ya no vale que nos cuente cuentos, que nos cante canciones o que nos insulte a quienes le preguntamos", aseguró Cosidó, que añadió que a un ministro del Interior se le puede perdonar todo menos que vulnere el Estado de derecho y mienta al Parlamento.