Sesión. Altos cargos de las fuerzas armadas paquistaníes, ayer - Reuters

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El Parlamento paquistaní emitió ayer una resolución para condenar la operación de EEUU en su territorio que acabó con la vida de Osama Bin Laden el pasado día 2 y para pedir al Gobierno que "revise" su relación con Washington.

El texto fue difundido de madrugada tras una maratoniana sesión a puerta cerrada de las dos cámaras paquistaníes, ante las que compareció la cúpula militar para dar explicaciones sobre el asalto de Abbottabad, ciudad cercana a Islamabad donde se hallaba la finca del líder de Al Qaeda.

La resolución pide al Ejecutivo que "revise" su contacto político con EEUU con la vista puesta en "asegurar que los intereses nacionales de Pakistán sean totalmente respetados".
Las dos cámaras paquistaníes también solicitaron al Ejecutivo, encabezado por el Partido Popular (PPP) de la familia Bhutto, que nombre una comisión independiente para buscar responsabilidades y recomendar acciones que eviten que tenga lugar un suceso similar al del pasado 2 de mayo.

Esta es la única referencia autocrítica en la resolución parlamentaria, que condena la "unilateral" operación especial estadounidense y la considera una "violación de la soberanía de Pakistán".

El jefe de los servicios secretos (ISI), Ahmed Shuja Pasha, defendió ante los diputados a su institución y al Ejército, aunque no se conocen todos los detalles de su intervención, ya que fue a puerta cerrada.

Según varias filtraciones publicadas por los medios paquistaníes, Pasha, cuya salida se rumorea desde hace días, se mostró dispuesto a asumir su "responsabilidad", pero el Ejército no parece inclinarse por su salida y el Ejecutivo civil, en conflicto histórico con el aparato de seguridad, ha defendido por el momento su labor.

El director del ISI admitió un "fallo de inteligencia" en el episodio pero insistió en que su agencia y el Ejército están comprometidos en la lucha contra el terrorismo.

Críticas

Las dos instituciones están en la diana de las críticas por no percatarse de la violación de su espacio aéreo por parte de los helicópteros norteamericanos y por no haber detectado la presencia de Osama Bin Laden en una finca cercana a una academia militar y a tres horas en coche de Islamabad.

El ISI se ha defendido de estas críticas y ha rechazado tajantemente las acusaciones desde Occidente de que alguien en el aparato de seguridad podría haber estado al tanto del paradero del líder de Al Qaeda.