Birmingham. Abdul Qudoos, hermano de dos de las víctimas de los disturbios, habla en una marcha por la paz - Reuters

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El primer ministro británico, David Cameron, ha prometido que su Gobierno tendrá "tolerancia cero" con la violencia en las calles y con las bandas, los saqueadores y quienes provoquen disturbios: Esta política es la misma que promovió hace años Rudolph Giuliani en Nueva York y con la que logró una notable reducción de la criminalidad.

En una entrevista que publicó ayer "The Sunday Telegraph", Cameron insistió en que habrá mano dura con quienes vuelvan a intentar hacerse con las calles como ocurrió con la ola de violencia que afectó a Londres y otras ciudades entre el sábado y el martes pasados.

Calculó que hay en el país unas 100.000 familias con problemas que necesitan la ayuda del Gobierno y, por ello, prometió medidas al respecto, y aseguró que no le preocupa que haya quien vea en esta política a un "Estado niñera".

El primer ministro ha contratado como asesor a un ex comisario de Nueva York y Los Angeles, Bill Bratton, que le aconsejará en materia de bandas, un fichaje que ha sido fuertemente criticado por la policía británica.

El malestar aumenta en la policía británica por las críticas del Gobierno sobre su actuación en los disturbios que afectaron al país entre el sábado y el martes, y a pesar de ello subraya sus logros, se defiende y sigue con las detenciones, que ya se acercan a los dos millares.

Una cifra que, sólo en Londres -donde ya se hay 1.414 detenidos y 810 procesados- podría elevarse, según los mandos policiales, a 3.000 personas, porque continúan los registros y los arrestos, y la decisión de las fuerzas de seguridad de publicar las imágenes grabadas de los disturbios está permitiendo identificar a muchos implicados más.

La tensión que hay desde hace días entre la clase política y la policía, aumentó ayer con el cruce de declaraciones de unos y otros.

Los mandos policiales, además, son escépticos a la decisión del primer ministro de fichar como asesor al "superpolicía" estadounidense Bill Bratton, excomisario de Nueva York y Los Angeles, para que ayude en la lucha contra las bandas.

Cameron volvió a insinuar la lentitud de las fuerzas de seguridad en cambiar sus tácticas cuando las protestas iniciadas el pasado sábado pasaron a ser saqueos y actos violentos.

Su ministra de Interior, Theresa May, alimentó la polémica al subrayar que lo que se esperaba de la policía ante los disturbios era mano dura, y que fue cuando los agentes cambiaron su estrategia y pasaron a la ofensiva parando los disturbios cuando su labor obtuvo resultados.

Mientras Cameron y May insistieron en defender los recortes presupuestarios, su compañero en el Partido Conservador, el alcalde de Londres, Boris Johnson, dijo ayer estar "obsesionado" con que haya más presencia policial en las calles, que es precisamente lo que ha funcionado para parar la ola de violencia.

Cansados de tanta crítica, los jefes policiales pasaron a la ofensiva, y lo hicieron desde varios frentes.

La policía metropolitana de Londres dio ayer todo tipo de datos sobre sus actuaciones de estos días, desde las detenciones practicadas hasta la investigación en más de 800 lugares del crimen, sin olvidar las muestras de agradecimiento recibidas, hasta el visionado de más de 20.000 horas de grabación de cámaras de seguridad que está haciendo un equipo de 125 agentes.

Muchas de esas imágenes se han hecho públicas para pedir la colaboración ciudadana en la identificación de los participantes en los disturbios, e incluso hay una cuenta en Twitter, "Namethetrioter" (nombra al alborotador), con la que la policía metropolitana de Londres anima a los ciudadanos a ver las grabaciones para encontrar a más sospechosos.