Tahrir. Los manifestantes continuaron ayer con sus protestas y resistieron intentos de desalojo - Reuters

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El derramamiento de sangre producido por la reanudación de las protestas en la plaza Tahrir ha logrado que el Gobierno en el poder presentara su dimisión el lunes. De este modo, unas conversaciones entre el Consejo Supremo y varios partidos políticos ayer resolvieron la formación de un gobierno de salvación nacional y la fijación de las elecciones presidenciales para antes de julio, manteniendo las parlamentarias de noviembre.

Sin embargo, algunos observadores, como Amnistía Internacional, temerosa del cumplimiento del nuevo compromiso, insta a la UE a adoptar una posición más firme contra la represión que ha perpetrado el Consejo Militar.

Las nuevas concentraciones en la plaza Tahrir iniciadas el pasado viernes tenían la vocación de evitar una 'congelación' de lo que fue la Primavera Árabe y, en este sentido, efectuar el traspaso del liderazgo de Egipto a manos civiles.

Las decenas de muertos y heridos no parecen haber sido en vano: ayer martes, después de la dimisión del Gobierno interino -que ostentaba el poder desde la renuncia de Hosni Mubarak el pasado febrero- distintas fuerzas políticas y el Consejo se reunieron y decidieron formar un ejecutivo de salvación.

Otra deliberación importante que surgió de este encuentro es el adelanto de las elecciones presidenciales y la confirmación de la celebración de las parlamentarias.

Al parecer, según el calendario anterior, las presidenciales debían celebrarse a finales de 2012 o principios de 2013, y según lo que ayer se estimó, éstas se tendrán lugar antes de julio de 2012, según dijo el jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el mariscal Mohamed Hussein Tantawi.

Asimismo, explicó -en una declaración televisada- que la celebración de las elecciones parlamentarias se mantienen en la fecha prevista, el 28 de noviembre, el próximo lunes.
Los egipcios comenzarán a votar entonces para elegir a los miembros de ambas cámaras parlamentarias en un complejo proceso escalonado que finalizará a mediados de marzo. Después, los legisladores deberán redactar la nueva Constitución.

Tantawi continuó analizando -en un día en que siguieron los enfrentamientos entre miles de personas en las calles de El Cairo- que Essam Sharaf, el primer ministro que lidera el Gobierno saliente, continuará trabajando hasta que se haya acordado el nuevo ejecutivo.
Subrayó, en el mismo sentido, el "compromiso" de la junta militar con la celebración tanto de las elecciones parlamentarias -amenazadas por la actual crisis- como de las presidenciales.

Así, Tantawi defendió la "imparcialidad" de los uniformados e hizo hincapié en que "las Fuerzas Armadas, representadas por el Consejo Supremo, no aspiran a gobernar y ponen el interés del país por encima de cualquier consideración".

El jefe del Consejo Supremo remarcó que la "autoridad militar" ha sido "muy tolerante" y dejó claro que los militares sólo se deben "a las Fuerzas Armadas" y "al pueblo egipcio".

Por otro lado, el líder del partido Wasat, Abou Elela Mady, uno de los partícipes de la reunión, declaró que la formación del gobierno de salvación se estima para "dentro de unos días".