Reunión. Samarás y Juncker en Atenas - Reuters

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Que Grecia tenga más tiempo para cumplir sus compromisos presupuestarios, para dar así un respiro a su deprimida economía, dependerá del dictamen de la troika de acreedores internacionales, según declaró ayer en Atenas el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

"En lo que concierne a la prórroga pedida por el Gobierno (griego), se deberá tener en cuenta el informe de la troika" formada por la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI), subrayó Juncker en una rueda de prensa en Atenas junto al primer ministro heleno, Andonis Samarás.

La canciller alemana, Ángela Merkel, abundó ayer desde Moldavia en la misma línea: "No tendremos una solución el viernes (cuando se reúne con Samarás). Esperaremos al informe de la troika. Entonces, decidiremos".

El jefe del Eurogrupo dijo que Grecia debía seguir en el euro, pero que afrontaba la "última oportunidad" de evitar la suspensión de pagos, y se mostró contrario a un tercer paquete de rescate para mantenerla a flote.

Samarás, a su vez, se comprometió a cumplir los acuerdos con sus socios, pero solicitó aliviar el ajuste para que Grecia vuelva a crecer. Este año el FMI prevé una caída de la economía helena del 7 por ciento, muy por encima del 4,5 por ciento que calcula el Gobierno.

"Hemos declarado que aplicaremos al pie de la letra el acuerdo. Lo que pedimos es volver a crecer lo antes posible", dijo Samarás.

Agregó que su Gobierno ampliará el programa de privatizaciones y acelerará las reformas y la lucha contra la evasión fiscal para demostrar su compromiso.

Grecia lleva cinco años en recesión, acumula una caída del 17,5 por ciento del PIB desde finales de 2008 y el paro casi se ha triplicado en ese periodo, hasta más del 23 por ciento.

A pesar del compromiso de Samarás, Juncker le replicó: "Debo decirles la verdad, Grecia está sufriendo una crisis de credibilidad".

Esa crisis de credibilidad se debe a la falta de avances en algunos puntos acordados en el programa de ajuste, como el retraso en las privatizaciones y las reformas estructurales para mejorar la competitividad de la economía helena.

También lanzó un dardo a los responsables europeos que han criticado a Grecia en los últimos meses.

"Si esos que piden la salida de Grecia de la eurozona hablasen menos, las privatizaciones habrían avanzado más rápido", destacó el primer ministro luxemburgués.

Juncker no mencionó durante la rueda de prensa un marco temporal para la adopción de decisiones sobre Grecia, pero en una entrevista hoy con la televisión RTL Luxemburgo declaró: "No habrá ninguna decisión sobre Grecia antes del mes de octubre".