Afganistán. El príncipe Guillermo visitó hace unos meses las fuerzas británicas desplegadas en el país asiático - Reuters

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El primer ministro británico, David Cameron, ha anunciado que Reino Unido retirará a 3.800 de los 9.000 soldados actualmente desplegados en Afganistán antes de finales de 2013. La OTAN ha acordado la retirada de todos sus efectivos para finales de 2014, cuando las fuerzas afganas deberán haber asumido la seguridad del país.

"Debido al éxito de nuestras fuerzas y de las fuerzas de seguridad afganas (...) seremos capaces de ver que las tropas vuelven a casa en dos pasos relativamente parejos, en 2013 y 2014, lo que dejará probablemente unos 5.200 soldados a finales de 2013, comparados con los 9.000 que tenemos ahora", ha explicado.

Está previsto que 500 soldados, que no están ya incluidos en este cómputo, regresen antes de Navidad. De los 9.000 actuales, alrededor de la mitad se encuentran en Helmand, en el sur. Desde su despliegue en el otoño de 2001, 422 soldados británicos han perdido la vida en Afganistán.

Un portavoz del presidente afgano, Hamid Karzai, había confirmado esta mañana que éste había hablado por teléfono con Cameron. "Hablaron sobre el proceso de paz, el exitoso traspaso de la seguridad y sobre la agenda de conversaciones trilaterales entre Afganistán, Pakistán y Reino Unido que se celebrará el mes próximo", ha informado la Presidencia en un comunicado.

Repliegue
Según la BBC, Cameron también ha discutido sobre el repliegue británico con el presidente estadounidense, Barack Obama, durante una videoconferencia de una hora.
"Esto representará oportunidades adicionales para los países que integran la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de traer de vuelta a sus tropas el próximo año y acordaron que seguirán en estrecho contacto a medida que se elaboren los planes detallados", ha informado un portavoz de Downing Street.

Los expertos militares creen que un desbordado Ejército sirio está dando marcha atrás para concentrarse en la lucha contra los insurgentes en Alepo y Damasco, centros importantes para el Gobierno, mientras dejan las zonas periféricas en manos de los rebeldes.

La revuelta ha entrado en su fase más violenta en los últimos diez días desde que los rebeldes se volcaron masivamente sobre Damasco.