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El rescate pactado entre el Gobierno de Chipre y la troika-- el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional-- no representa un modelo para futuras intervenciones en otros países, ha asegurado el presidente del BCE, Mario Draghi, quien apuntó que cada caso es diferente, poniendo como ejemplo que "España no es Chipre".

"Chipre no representa un modelo para nadie más", afirmó el banquero italiano en la tradicional rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno de la institución, que mantuvo por consenso los tipos de interés en el 0,75%.

En este sentido, el máximo responsable de la política monetaria de la eurozona subrayó que el caso de Chipre no puede extrapolarse a otros países. "Existen diferencias de espacio, ya que en esencia España no es Chipre, y también hay diferencias temporales, en esencia Irlanda no es España, porque ambos eventos tuvieron lugar en momentos diferentes", argumentó.

No obstante, el presidente del BCE apuntó que el problema no es el 'autorrescate' ('bail in') en sí mismo, sino que son la ausencia de reglas y amortiguadores de capital o de otro tipo los que pueden acabar desencadenando un autorrescate desordenado.

A este respecto, Draghi indicó que una de las particularidades del caso de Chipre era la ausencia de activos, como bonos, que pudieran ser utilizados en cantidad suficiente en este 'autorrescate' en comparación con las dimensiones del sistema financiero del país.

De este manera, el presidente del BCE opinó que las declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que apuntaban a que el rescate de Chipre serviría de plantilla para otros países, "seguramente fueron malinterpretadas".

Por otro lado, Draghi señaló que la propuesta original de ayuda a Chipre presentada por el BCE no incluía ninguna quita sobre los depósitos garantizados, como tampoco las presentadas por la CE y el FMI.

"Después de largas negociaciones el resultado fue el que se vio, una tasa a los depósitos garantizados", dijo el banquero italiano, que admitió que tal decisión "no fue inteligente" por lo que fue corregida con rapidez en la reunión del Eurogrupo convocada al día siguiente.