Ankara. Un manifestante con una bandera de Turquía subido en un monumento de la capital - Reuters

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Tras una jornada de calma que parecía insinuar un final de las violentas protestas de Turquía por el derribo de un parque en Estambul, la situación se complicó de nuevo por la noche con nuevas cargas policiales, esta vez en Ankara.

Las fuerzas del orden capitalinas intentaron desalojar por la fuerza la céntrica plaza Kizilay, donde se habían concentrado unas 10.000 personas.
Inicialmente la policía reprimió con gases lacrimógenos y cañones de agua a cientos de estudiantes que intentaban acercarse a la sede del Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.

Poco después iniciaron el desalojo de la plaza, que desencadenó una batalla campal entre manifestantes y los agentes de la policía.

Según pudo constatar Efe en el centro de Ankara, hubo numerosos heridos y varios médicos confirmaron que la policía estaba disparando con balas de caucho contra los manifestantes.

Además, la policía disparó gases lacrimógenos contra hospitales y edificios de viviendas en el centro de la ciudad, causando el pánico entre manifestantes y habitantes.
En otros puntos de la capital, médicos voluntarios han montado puntos de primeros auxilios para atender a los heridos.