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La mayoría de los analistas cree que, tras la sorpresa inicial por el fallecimiento de Emilio Botín, la transición en la presidencia del Banco Santander no provocará grandes sobresaltos y destacan el apoyo «por unanimidad» a Ana Patricia Botín del consejo de administración del banco. Recuerdan, sin embargo, los retos que la nueva presidenta tendrá por delante para asentar su liderazgo al frente de la mayor entidad de la zona euro por capitalización bursátil.

La expectativa del mercado es que Ana Patricia Botín se centre en consolidar el imperio creado por su padre y que confirme la continuidad de su estrategia para aumentar la rentabilidad del banco con un nuevo plan de reducción de costes.

Discreción

En la estricta intimidad y buscando la máxima discreción, pese a la expectación mediática, familiares, allegados y los amigos más cercanos despidieron ayer a Emilio Botín.

Sus restos reposan ya, junto a los de su padre y su abuelo, en el panteón familiar de la finca de los Botín en Puente San Miguel (Cantabria), donde se celebró esta tarde el entierro.

Dada su proyección pública, la familia optó por abrir la capilla ardiente, instalada en la casa palacio del Promontorio, antigua residencia familiar en Santander, a algunas autoridades y representantes del sector financiero y empresarial.

Finalizada la capilla ardiente, el cortejo fúnebre se dirigió a la finca familiar de Puente San Miguel, donde se celebró el sepelio, en este caso, reservado sólo para los más allegados.

El coche fúnebre con el ataúd, acompañado por otros seis vehículos más con flores, lfue recibido entre aplausos por algunos vecinos que se habían congregado en el lugar.

Hijos y nietos de Botín salieron entonces de la casa familiar y recorrieron a pie el sendero que la separa de la ermita y el panteón, donde fue inhumado el hasta ahora presidente del Banco Santander y de la Fundación Botín.