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El Congreso ha aprobado por mayoría el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética pendiente ya solo de su último tramite en el Senado y cuyos objetivos incluyen acabar con la venta de coches contaminantes en 2040, recortar emisiones y alcanzar la neutralidad del país en 2050.

La Comisión de Transición Ecológica del Congreso de los Diputados, con competencia legislativa plena, ha dado este jueves luz verde, -22 votos a favor, 5 en contra y 10 abstenciones- al dictamen con las enmiendas incorporadas al texto, de la que será la primera norma en España para mitigar el calentamiento global, una de las grandes apuestas de legislatura de este Gobierno.

La futura ley ha sido apoyada por PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, Bildu, Teruel Existe y Ezquerra Republicana; el Partido Popular y Más País se han abstenido y Vox ha sido el único partido que ha votado en contra.

La «falta de consenso, diálogo y de ambición climática de la futura ley», referida por una gran mayoría de los partidos, ha planeado durante todo el debate, ante una norma que podría entrar en vigor este mismo mes de abril, dada su tramitación urgente, y que ha contado con una gran cantidad de enmiendas, más de 750.

Entre sus objetivos, la futura norma, que cuenta con 36 artículos, parte con dos fechas clave para su desarrollo: una, 2030, cuando España deberá reducir un 23 % las emisiones de efecto invernadero respecto a 1990 (tres puntos más del texto que el Gobierno envió al Congreso hace ahora casi un año), y otra, 2050, año para alcanzar la neutralidad climática.

Asimismo, prohibirá los sondeos y prospecciones de combustibles fósiles, obligará a que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes tengan una zona de bajas emisiones en 2023, impulsará la rehabilitación energética de los edificios y el despliegue de las renovables -compatible con el cuidado del patrimonio natural-.

Como dato anecdótico, y antes de proceder a las votaciones, el presidente de la Comisión, Juantxto López de Uralde, ha informado de que el diputado de Esquerra Republicana de Cataluña Joan Capdevila, quien había intervenido en la sala al inicio de la sesión, se encontraba aislado en su despacho del Congreso y que votaría desde allí, al haberse detectado un caso de covid-19 en un miembro de su grupo parlamentario, del que no se ha facilitado el nombre.

Durante debate, el grupo popular ha sido muy crítico con una norma a la que tilda de «mala, perjudicial para muchos y sobre todo de desprecio a la España rural», según el diputado Diego Requena, quien ha incidido en que es una ley «sectaria, sin apenas consenso y cuyo trámite debería haber sido como pacto de Estado».

Requena ha argumentado que «no es la ley que necesita España, sino que es la ley de la ministra Teresa Ribera», para reprochar que se trata de un texto tramitado en plena pandemia sin tener «ninguna consideración» hacia la crisis sanitaria y social.

Para Germán Renau, del PSOE, hoy es una jornada «histórica» por la aprobación de un texto climático que ha gozado de un «diálogo constante», reflejado en la cantidad de enmiendas presentadas para enriquecerlo y que demuestran la «fuerte voluntad» para sacar una norma vital para el futuro.

Se trata de un texto con el que «España se colocará a la cabeza de la ambición climática», y que cuenta con la ciencia y la eficiencia energética para afrontar un futuro encaminado a las energías renovables y que dotará al país de una gran resiliencia frente a los impactos del cambio climático, ha asegurado Renau.

En la misma línea, Juantxo López de Uralde (Unidas Podemos) ha afirmado que es «una buena ley» que acaba con «una estrategia de negacionismo» padecida en España durante años y, tras asegurar que la norma que sale del Congreso «es mejor que la que llegó del Consejo de Ministros», ha afirmado que mejorará con el tiempo, porque funcionará como «paraguas» con compromisos en movilidad sostenible o la reforma del sector eléctrico.

Desde las filas de Vox, Pedro Requejo ha lamentado el rechazo de su enmienda a la totalidad y ha solicitado descartar las medidas que encarecen la energía o las que «transforman el paisaje de la España despoblada en grandes extensiones de placas solares y entierran tierras fértiles bajo miles de panales o de molinos de viento».

Carmen Martínez (Ciudadanos) ha mostrado su decepción ante una ley «muy esperada pero deficiente», que tenía que haber contentado a todos pero, que, a su juicio, no ha sido así y que debería destacar por ser un importante pilar para la transición ecológica.

Por parte de GEH Bildu, Oskar Matute ha observado la necesidad de una normativa «más ambiciosa» en cuanto al volumen de emisiones, pero que consideran necesaria para salvaguardar «la pervivencia del planeta en estos tiempos de covid», mientras que el PNV ha reprochado la falta de «diálogo y consenso» en una ley que «debería ir de la mano de políticas económicas y sostenibles para crear empleo de calidad».

El Grupo Plural ha contado con las intervenciones de Sergi Miquel i Valentí, Néstor Rego e Ines Sabanés quienes han lamentado, en general, la falta de diálogo e interés a lo largo de toda la tramitación parlamentaria del texto, pero, sobre todo, han incidido en la enorme «falta de ambición climática» de la futura ley que debería sumar una enorme mayoría.

Por Esquerra Republicana, Joan Capdevila ha echado en falta ambición en políticas anti-contaminantes en grandes ciudades, mientras que Tomás Guitarte (Teruel Existe) ha mostrado su apoyo a una ley que «interesa que se apruebe pronto», si bien ha urgido «consenso» y observando que la implantación de las renovables guarde «un respeto escrupuloso al patrimonio natural» de las localidades.