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La alcaldesa de Berga Montse Venturós ha anunciado este pasado martes que deja el cargo. Lo hace a pesar de contar con un gran apoyo de los vecinos por un motivo personal. La representante de la CUP de la localidad barcelonense sufre depresión, de hecho esta enfermedad la mantiene de baja desde principios de año.

Venturós ofreció una rueda de prensa para explicar su marcha de la política activa. Llegó a la política local el año 2015 y el Procés la puso en el mapa nacional cuando se negó a retirar una estelada del edificio consistorial y por ello fue reclamada en los juzgados. Este pasado martes Venturós explicó con emoción su realidad, y lamentó el estigma social que recae sobre las personas que, como ella, sufren problemas de salud mental.

En su parlamento Venturós fotografió la percepción que en muchos casos se traslada entre la sociedad de las personas con problemas de depresión o dolencias de salud mental en general. En este sentido lamenta que a esas personas se las etiqueta negativamente como débiles.

Además, la que pronto dejará de ser alcaldesa de Berga ha ratificado que ese estigma es más severo en su caso por el hecho de ser mujer. Llegó a manifestar que se han expresado dudas sobre su capacidad profesional por razón de su género femenino, y está convencida de que la cosa hubiera sido diferente si al frente de la alcaldía hubiera «una figura masculina».

Numerosas voces dentro de la formación anticapitalista han agradecido a Venturós su compromiso durante todo este tiempo de dedicación, así como el gesto de explicar públicamente su dolencia, algo que en el pasado ya hizo la exdiputada autonómica Mireia Boya, al anunciar que sufre esclerosis múltiple.

El teniente de alcalde, Ivan Sánchez, quien la ha suplido durante todo este tiempo de ausencia pública, asumirá la vara de primer edil en breve.