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La tradición política de acabar el verano e inaugurar el curso con la reaparición del líder de una formación en un gran mitin de partido avanza hacia la extinción, ya que la mayoría de los partidos han prescindido de este hábito que hicieron tan famoso los presidentes del Gobierno José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Este fin de semana sólo el PP de Pablo Casado mantiene esta práctica con un acto en Galicia junto a Alberto Núñez Feijóo.

Casado acudirá al municipio pontevedrés de Cotobade como los últimos años. Se trata del único líder político que mantiene esta tradición, ya que tanto Pedro Sánchez como Inés Arrimadas y Ione Belarra han descartado celebrar este fin de semana grandes actos políticos con su formación, según confirmaron a Servimedia fuentes de estos tres partidos.

Celebrar un mitin de final de verano e inicio del curso político se ha convertido en una excepción. El doctor en Ciencia Política y profesor de la URJC Javier Lorente aseguró a Servimedia que este tipo de actos están en decadencia por "la tendencia general de las democracias occidentales" a que los partidos políticos "pesen menos" a causa de su "debilidad organizativa".

En los últimos años, solo hay una formación política que los preserva: el Partido Popular. Lorente lo achaca a que posee un gran "músculo territorial" y su electorado está "envejecido", por lo cual percibe que las tradiciones se deben conservar.

Esta tendencia se contrapone a lo que ocurría años atrás. Los expresidentes del Gobierno y líderes políticos anteriores insistían en celebrar este tipo de encuentros. José María Aznar no desaprovechaba la oportunidad de visitar Quintanilla de Onésimo (Valladolid) para jugar al dominó con sus simpatizantes. José Luis Rodríguez Zapatero acostumbraba a visitar la fiesta de la minería asturleonesa de Rodiezmo (León), donde daba un gran discurso político que marcaba el inicio de la temporada política. Mariano Rajoy siempre respetó la tradición de organizar un encuentro en el Castillo de Soutomayor (Galicia).

El politólogo atribuyó esta dinámica a una "sensación de permanente campaña electoral" en la que las legislaturas se convierten exclusivamente en un periodo formal. Asimismo, recordó que la "marca partido político" está desgastada y se retrotrajo a su etimología, que procede de "parte, división y ruptura". Al mismo tiempo, apreció respecto a la crisis que viven esta clase de eventos que las formaciones políticas "prefieren dar una imagen de un presidente trabajando a una imagen de un presidente mitinero".

Las costumbres políticas han mutado a la par que el sistema político ha sufrido una metamorfosis con la irrupción de nuevos partidos como Podemos, Ciudadanos o Vox que han añadido nuevas demandas y preocupaciones en la sociedad. Asimismo, gracias al nuevo orden comunicativo que han instaurado las redes sociales y las nuevas tecnologías se ha consolidado un mundo más frenético que no repara a veces en las liturgias atávicas, tal y como representan los actos de arranque del curso político del final del verano tras las vacaciones.

Si bien Sánchez ha tenido que interrumpir en ocasiones sus vacaciones de verano, no ha realizado actos de apertura en lo que lleva de mandato. Por ejemplo, este verano volvió de vacaciones después de que los talibanes conquistaran el poder de Afganistán y en una semana ha tenido cinco comparecencias públicas como presidente, pero ninguna de partido. Lo mismo sucedió en 2020, cuando volvió de vacaciones a La Moncloa a desarrollar sus actividades presidenciales ordinarias sin celebrar un evento ad hoc para presentar el nuevo curso.

En ese sentido, Aznar sí respetaba esa usanza. Así, en el marco de un tour regional, acudía desde 1988, momento en el que era todavía presidente de Castilla y León, al monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos) a comer con los monjes. Tras ello realizaba una comparecencia y atendía a los medios con el fin de alumbrar sus intenciones políticas del futuro próximo y comentar los temas de actualidad.

Asimismo, en Quintanilla de Onésimo (Valladolid), donde solía veranear cuando era más joven, celebraba una cena con militantes y simpatizantes del Partido Popular, con los que solía jugar las famosas partidas de dominó. Allí también abría el curso político y acostumbraba a hacer declaraciones.

Por otra parte, José Luis Rodríguez Zapatero empezó a ir a la fiesta de la minería asturleonesa de Rodiezmo (León) cuando todavía ostentaba el cargo de líder de la oposición y mantuvo esa tradición incluso cuando llegó a la Presidencia del Gobierno.

En la celebración organizada por el sindicato Soma-UGT desde principios de los 80 para reivindicar la causa minera, se veía a personalidades como el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra. De esta forma, Guerra, Zapatero y otros personajes políticos lanzaban proclamas y discursos con los que inauguraban la agenda política.

Por su parte, Mariano Rajoy hacía lo propio desde 2007 en el castillo pontevedrés de Soutomayor (Galicia). Allí se citaba con Núñez Feijóo para dar un mitin en el que le mostraba su apoyo y consolidaba más si cabe el liderazgo de uno de los barones regionales más relevantes del Partido Popular. Rajoy le cedió el testigo a Pablo Casado en dicha tradición, aunque como en los últimos años desde que fue elegido en las primarias, será en la localidad de Cotobade, también con el actual presidente de Galicia.

Un factor en el que profundizó el profesor Javier Lorente fue el de la "debilidad a nivel organizativo" de los partidos políticos. Este tipo de actos tienen la función de satisfacer "el propio vínculo organizativo interno", de cara a mandar un mensaje de activación de las bases. Así, manifestó que su "sensación" es que tienen que ver con "dinámicas internas de los partidos para cohesionarlos" y que la militancia se pueda congregar, así como para mantener reuniones con "cargos intermedios aprovechando esa situación" y, de esta forma, preparar el curso político.

De tal modo, precisó que las formaciones de reciente creación como Podemos o Ciudadanos tienen una implantación territorial y una cohesión menor debido a que han dispuesto de menos tiempo para crear cuadros organizativos en los diferentes territorios. Ello provoca, según el politólogo, que tengan "dificultades para movilizar a su electorado más allá de las grandes capitales".

En lo referente a otro partido tradicional que ha renunciado a organizar dichos encuentros, manifestó que el caso del PSOE es "algo distinto". La estructura orgánica ha cedido en favor del líder, Pedro Sánchez. Las primarias que se efectúan en el interior de las organizaciones políticas democratizan su estructura. No obstante, indicó que una vez que se establece ese sistema de primarias el partido pierde importancia ya que es el líder quien "responde ante su militancia y órganos internos".

A ese respecto, Lorente señaló que cada vez los dirigentes políticos adquieren un rol más "preponderante", lo que se vincula con la "personalización de la política": cuando el líder del partido acaba acaparando todos los focos y la marca electoral se convierte en algo residual. Hay mayor "visibilidad del líder" junto con "apelaciones cercanas, entretenidas y amables" que consolida "nueva forma de comunicación", aseveró.