Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez. | Archivo

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No hay antecedentes de batallas en las que todo el mundo gane, de la misma manera en la que tampoco hay precedentes de presidentes de España capaces de dejar su cargo por proteger a su amada; pero la respuesta no va a hacerse esperar. El próximo lunes, Pedro Sánchez comunicará a la sociedad si continúa liderando el país o se echa a un lado para evitar más injerencias en su vida privada, sobre todo, las que afecten a su media naranja de la cual, dejó claro, está "profundamente enamorado".

El corazón del todavía presidente del Gobierno dio un vuelco cuando un juzgado de Madrid abrió diligencias de investigación contra su mujer, Begoña Gómez, por la supuesta comisión de delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios. La causa recayó el pasado 16 de abril sobre el Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid a raíz de una denuncia del sindicato Manos Limpias; el procedimiento, que se ha declarado secreto, gira en torno a la posible comisión de delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios por parte de Gómez.

La primera reacción de Sánchez fue cauta pero algo se removió en su interior. Tras conocerse la noticia, el presidente del Gobierno afirmó en el pleno que seguía «creyendo en la Justicia». Lo hizo al responder al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que le expresó entender perfectamente la situación judicial que está viviendo «en sus carnes con la guerra sucia».

Las reacciones políticas no se hicieron esperar. El senador del PP Javier Maroto, vicepresidente primero de la Cámara Alta, dio por hecho que Begoña Gómez «ha estado utilizando» su condición de esposa del presidente del Ejecutivo en beneficio propio y se preguntó incluso la implicación de su marido. Por su parte el portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón, aseguró que la apertura de diligencias a la esposa de Sánchez respondía a la denuncia de una «asociación ultraderechista» que busca «un impacto directo» en las elecciones.

Previendo el dolor, aún oculto de Sánchez, el Gobierno salió en defensa de la esposa del presidente, sobre todo tras ver al presidente abandonando el hemiciclo con semblante serio. Varios ministros hicieron declaraciones calificando la denuncia de falsa y alertando del peligro de traspasar líneas rojas en política, mientras que el PP reclamaba explicaciones al presidente.

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Campaña de acoso

El revuelo crece. Manos Limpias apunta a los medios y sus «posibles informaciones falsas» como detonantes de la denuncia que ellos mismos interponen. Admiten fuentes del Gobierno y del PSOE que Sánchez está dolido y disgustado por esta situación. Resaltan que la denuncia se haya sabido un día después de conocerse que la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, propusiera a la Fiscalía asumir ocho meses de cárcel y pagar unos 525.000 euros por dos delitos fiscales para evitar ir a juicio.

Ante la posibilidad de que se emprendan acciones judiciales por parte del Ejecutivo, apuntan que eso correspondería en todo caso a la persona denunciada, pero muestran su convencimiento de que la denuncia quedará en nada. Pero la nada se convierte en un todo en el momento en el que Sánchez publica su «carta a la ciudadanía».

Repentinamente, Pedro Sánchez, decide cancelar su agenda pública para reflexionar si renuncia o no a la jefatura del Ejecutivo y lo hace con una carta tan emotiva y sentida que uno sólo puede sacar la conclusión de la fortaleza del amor que siente por su mujer, tanta que incluso la presidencia de todo un ejecutivo se tambalea.

Pedro Sánchez necesita «parar y reflexionar» con su esposa. «Me urge responderme a la pregunta de si merece la pena, pese al fango en el que la derecha y la ultraderecha pretenden convertir la política. Si debo continuar al frente del Gobierno o renunciar a este alto honor», añade.

Tras la tormenta política de las reacciones de partidos como PP y VOX que definen la decisión de Sánchez como una «dejación de funciones sin precedentes» y un escéptico «No caerá esa breva»; el partido del presidente le apoya en bloque y la sociedad reflexiona sobre la política y el amor, el amor y la política. Nadie duda sobre los sentimientos del presidente, ni siquiera él, pero la «brutal persecución», según definen sus allegados, a la que se ve sometido sí le ha hecho dudar de su continuidad en la presidencia. Minucias comparadas al amor que ha demostrado profesar a Begoña Gómez. Un país que espera al lunes para saber si su líder político se retirará por amor.