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Menorca ve crecer el número de turistas año tras año. En 2016, por ejemplo, se cumplieron los pronósticos y llegaron a la isla 87.270 turistas más durante el verano, según datos del Instituto Balear de Estadística. En total, entre los meses de julio y agosto, 678.216 personas escogieron Menorca como destino vacacional.

La isla también lideró el aumento de turistas en julio en todas las Baleares, con un 23%. Por nacionalidades, creció sobre todo el número de franceses, en un 64,35% respecto al mismo mes de 2015.

Resulta también significativo, si se trata de trazar un perfil del turista que acude a la isla, que en julio y agosto de 2016 llegarán 70.000 visitantes más que en 2015 sin reserva de alojamiento, a residencias o casas de familiares.

Quienes sí lo hacen, además de hoteles, hostales y pensiones, encuentran ventajas en el Alquiler villas Menorca , a través de páginas como Mautervillas dedicadas al alquiler vacacional en Menorca .

Por el precio

El precio constituye en uno de los principales alicientes para elegir el alquiler de villas. En la web Mautervillas se puede encontrar un apartamento para 4 personas en Cala Blanca, a unos 20 metros de la playa, desde 50 euros de la noche , lo que supondría entre 12 y 13 por persona. Una cantidad irrisoria en comparación con hoteles que suben considerablemente sus precios en los meses de verano, temporada alta.

Considerando que las villas no suelen ser de menos de cuatro personas, sino de seis o incluso de ocho, lo ideal es viajar en grupo para compartir gastos . Las villas, de hecho, son la mejor opción para alojarse en familias con bastantes miembros o con grupos de amigos.

Al precio del alojamiento se une el equipamiento que este posee, en el que destaca una cocina bien equipada que facilita que no haya que comer siempre fuera , con el gasto que acarrea. Quienes tengan presupuesto limitado en vacaciones encontrarán en ellas la mejor opción.

Por la comodidad

Es cierto que en las villas no hay servicio de habitaciones ni se gozan de otras ventajas propias de hotel, pero su equipamiento y la intimidad que ofrecen equilibran la balanza, cuando no la decantan a su favor.

Su amplia capacidad, con habitaciones bien separadas, ofrece independencia a los inquilinos , que también buscan cierta autonomía respecto de la familia en los días de vacaciones. Abuelos, padres e hijos adolescentes, por ejemplo, pueden tener una habitación propia a un precio menor que en un hotel, con zonas comunes que acogerán los también necesarios momentos en familia.

Es también destacable que las villas suelen ser más flexibles al momento de la admisión . En muchos casos están permitidas las mascotas , lo que posibilita que la familia viaje con sus mejores amigos. Eso también repercute en ahorro si la alternativa es tener que alojarlo unos días en un centro de acogida.

Tampoco es cuestión menor el aparcamiento . Las villas suelen contar con varias plazas al aire libre, y con frecuencia no presentan problemas por falta de espacio al estar situadas fuera del casco urbano.

La heterogeneidad de los diferentes perfiles juega también a favor de este tipo de alojamiento. Hay personas que no pueden viajar sin ciertos utensilios, que será más posible encontrar en una villa que en otras formas de alojamiento (sin costes añadidos por el uso, queremos decir). Además de la cocina, plancha , televisión, WiFi o una piscina privada en la que se pueden hacer barbacoas.

Otros artículos, como la lavadora , permitirán también que no se acumule todo el trabajo para la vuelta de las vacaciones.

Por el diseño

En páginas como Mautervillas se pueden encontrar auténticas maravillosas a precios muy económicos . En el mismo casco antiguo de Ciutadella se puede disfrutar de la comodidad, el lujo y la calidad de una casa recién construida con dos habitaciones, con una decoración que sigue la tendencia actual entre lo mínimo y lo vanguardista del mobiliario con los toques rústicos, por paredes y techos de piedra.

Las villas son, en muchos casos, segundas residencias de propietarios que también viven en la isla y que las arreglan a conciencia para explotarlas. Ello contribuye a la comodidad, a que el visitante vea en ellas un hogar aunque sea durante unos días.