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Es una visita histórica porque, si bien es cierto que muchos países como Barbados, que ya lo consiguió a finales del año pasado, o Jamaica, que ha empezado el proceso para ser una república recientemente, se están marchando de la Mancomunidad de Naciones (o Commonwealth, en inglés), otros hace bastante poco que entraron. Como Ruanda, que acaba de recibir por primera vez la visita oficial de la familia real británica.

Desde que Isabel II diese un paso atrás en sus intervenciones y su agenda se viese altamente restringida debido a sus problemas de movilidad, ha sido su hijo y heredero al trono, el príncipe Carlos de Inglaterra, quien ha asumido ese rol de sustituto, teniendo que ser la gran figura en ciertos actos y no dejándose avasallar por la mayor popularidad de su hijo, el príncipe Guillermo.

Ha sido él con su esposa, Camilla Parker-Bowles, quienes han viajado al país centroafricano, siendo la primera vez que miembros de los Windsor pisan suelo ruandés, ya que hasta 2009 no entraron a formar parte de la Commonwealth, cuando el proceso de reconciliación y justicia ya estaba asentado tras el macabro genocidio que sucedió en 1994.

La visita del duque de Gales y la duquesa de Cornualles se ha dado en el marco de la vigesimosexta reunión de los jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones, la cual se ha podido al fin celebrar tras dos años aplazada por la pandemia del coronavirus. Al no poder asistir la reina, ha sido su hijo quien ha ocupado su puesto.

El importante evento no ha impedido, sin embargo, que el heredero y su esposa hayan conocido la historia ruandesa de primera mano, dejando algunas imágenes impactantes como su visita al Museo al Genocidio de Kigali, la capital, así como acercándose al Memorial y dejando un mensaje de concordia y paz.

Asimismo, mientras Camila de Cornualles visitaba junto a la primera dama ruandesa la Biblioteca Pública de Kigali, el príncipe ha dado una vuelta por Umusambi Village, un santuario de animales salvajes del país.