La climatización del coche debe estar alrededor de 22 grados | Pixabay

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El sol de julio cae más intenso que nunca sobre el capó de nuestros vehículos. Con tan solo una hora al sol, el coche se convierte en una sauna, el cinturón está ardiendo y las partes metálicas están a punto de desintegrarse carbonizadas. En plena ola de calor, todo consejo refrescante es bienvenido. Y en este caso, aprenderás cómo bajar los grados de su interior hasta una temperatura habitable. Normalmente, ponemos el aire acondicionado y esperamos unos sudorosos 10 minutos a que se sienta el efecto. Sin embargo, hemos encontrado la alternativa más rápida.

Para obtener resultados, necesitarás bajar la ventanilla del copiloto y si es posible la de detrás de este. Después, desde la puerta del piloto con esa ventanilla cerrada, tendrás que abrir y cerrar la puerta unas cuantas veces, a modo de abanico gigante, como si pegaras un par de portazos. Parece absurdo, pero funciona. Estás creando una corriente que ayuda al aire recocido y abrasador del interior a escapar por la ventanilla que has dejado abierta. El truco lo ha descubierto un profesor japonés, que lo ha compartido a través de su cuenta en YouTube. Además lo ha demostrado con un termómetro dentro, y la temperatura baja en segundos de 41,6 grados a 33,5. Pese a que no se trata de un frío polar, ya son 8 grados en un instante.

Los expertos recomiendan que la temperatura del coche no sobrepase los 20 grados, algo que puede parecer imposible en verano. Pero, hay más pautas a seguir cuando estacionas el coche. Gestos como utilizar un parasol, puede bajar hasta 10 grados la temperatura interior y el volante no quemará; o poner el climatizador entre 22 y 24 grados para evitar cambios de temperaturas excesivamente bruscos. Es importante recordar que dejar las ventanillas ligeramente bajadas, no ayuda a bajar la temperatura más que 1 o 2 grados. Lo que no sale rentable si el coche se llena de bichos o mucho peor, si alguien consigue acceder a su interior.