Rosalía minutos después de iniciar el concierto en Palma. | M. À. Cañellas

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Parte del público, jóvenes como S.G., de 26 años, llegó con diez horas de antelación a Son Fusteret para «ver de cerca a Rosalía. Tengo muchas ganas de escuchar las canciones del nuevo disco, sobre todo Despechá», explica. Su grupo de acompañantes no cuenta con ningún representante masculino. «Hoy he venido con las amigas, el novio se ha quedado en casa. Rosalía no le hace mucha gracia», resopla.

Apenas acaba la frase se encienden las luces y 15 minutos por encima de las 22.00, rotunda y confiada irrumpe la diva, dueña de un vozarrón embelesador que no duda en poner al servicio de sus primeras salvas: Saoko, Candy y otros temas rotundos, bailables y, en ocasiones, desgarradores, con los que esta catalana universal les envía un recadito a los amores tóxicos. Y es que el catálogo de siniestros amorosos resulta de lo más variopinto en labios de Rosalía.

A destacar el amplio ‘despliegue Borbón’, comandado por la reina doña Leticia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, quienes según el perfil oficial de Twitter de la gira Motomami, no quisieron perderse la cita, justo después de la visita a Valldemossa.

Rosalía, muy comprometida y cercana con el público, confesó a escasos diez minutos de haber empezado que no se encontraba del todo bien. «Mallorca què tal? Estic molt contenta de ser aquí amb tots vosaltres. No us mentiré, estic malalta, he estat amb febre però no ho volia cancelar», reconoció la artista en catalán.