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Empezaré afirmando que Balears asume un reto demográfico inverso al de la ‘España vaciada’ y único en el territorio español. Y es que, si el reto demográfico de la ‘España vaciada’ apela a la despoblación y a la dispersión, el reto demográfico balear, exclusivo del archipiélago balear, dada su reducida extensión (y no a su carácter isleño), apela a la superpoblación y a la concentración.

Es así como el debate enfrenta despoblación vs sobrepoblación, dispersión vs concentración. Sin embargo, como todos los antónimos éstos no solo comparten la misma categoría gramatical sino que, en el contexto de la Agenda de reto demográfico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, comparten los mismos objetivos. Porque, al igual que para la ‘España vaciada’, también es un objetivo difícil de alcanzar para Balears, o si se quiere un gran desafío (i) garantizar la igualdad de derechos en cuestiones como la prestación de servicios y igualdad de género, (ii) eliminar brechas sociales, (iii) impulsar el emprendimiento y un desarrollo económico inteligente, más cuando la intensa afluencia de población extranjera esconde perfiles muy diversos. No solo porque las islas acogen 220 nacionalidades distintas, sino porque las necesidades económicas, culturales y sociales de la población no autóctona son objetivamente muy variadas.

Sobrepoblación, concentración y diversidad conforman también un reto demográfico con derivadas económicas, sociales, culturales y ambientales que:
(i) compromete la capacidad de asistencia desde las infraestructuras y equipos disponibles,
(ii) pone sobre la mesa cuestiones notables de integración a todos los niveles para asegurar la cohesión social.

Un reto demográfico de tres dimensiones, que incorpora el matiz de sobrepoblación estacional, derivada en este caso de la población flotante, cuya presión demográfica máxima ha aumentado en los últimos veinte años un 43,3%. No en vano, el balance de pernoctaciones en establecimientos turísticos por habitante (utilizado por la Comisión de Reto Demográfico para ilustrar el fenómeno de la población flotante) sitúa Balears a la cabeza del ranking nacional.

Un matiz, el de la sobrepoblación estacional, que demanda de acción en torno al Impulso del turismo sostenible (eje 4 del Plan de medidas del Ministerio) pero que no debería, en ningún caso, menospreciar las tres dimensiones principales del reto demográfico balear, pues éste requiere de acciones en torno al:
• Eje 8, de bienestar social y economía de los ciudadanos. No en vano, Balears ocupa la 12ª posición en el ranking nacional de competitividad sostenible para prosperar a través de un patrón sostenible socialmente.
• Eje 7, de refuerzo de los servicios públicos e impulso de la descentralización. No en vano, Balears ocupa la 14ª posición en lo que a gasto sanitario público por habitante se refiere, la 15ª en el ranking de centros de salud y médicos por cada 100.000 habitantes o la íltima en enfermeros en atención primaria por cada 1.000 habitantes. Una radiografía que, en el ámbito educativo, sitúa a Balears en la 13ª posición en gasto público en educación por habitante.