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Los mercados se despertaron el pasado lunes con la noticia de la posible quiebra de la promotora-inmobiliaria china Evergrande, provocando fuertes caídas en alguna de las bolsas más representativas del mundo.

Se trata de una empresa de la que el público en general no había oído hablar nunca, a excepción de los aficionados al fútbol (el Guanzhou Evergrande pagó cifras astronómicas a futbolistas como Jackson Martínez, proveniente del Atlético de Madrid, o a Paulinho, que jugara en el Barcelona).

Mucho se ha hablado en esta sección de “ruidos de mercado”, factores que molestan a los inversores para tomar decisiones racionales. La cuestión es saber si estamos ante uno más, o es el detonante que marcará el fin de la tendencia alcista de las bolsas.

De hecho muchos titulares se preguntaban si Evegrande era la nueva Lehman Brothers. Se trata de una compañía enorme, la segunda mayor promotora-inmobiliaria del país, y el impacto económico en caso de quiebra (en el momento de escribir este artículo se hablaba de un posible rescate del Gobierno) sería muy malo.

El golpe más directo sería para los acreedores: trabajadores, que en algunos casos han dado préstamos a la compañía; clientes que están pendientes de recibir sus inmuebles; y, lo que preocupa más a nivel sistémico, los bancos y otros inversores que le han prestado miles de millones de euros.

En ese sentido, a pesar de las grandes cantidades, parece que no hay un riesgo de colapso ya que no hay ninguna entidad que tenga en balance un gran porcentaje de deuda de la inmobiliaria china.

Visto que no debería haber contagio del sector inmobiliario al financiero como sucedió en 2007-2008 hay que ver el contagio indirecto.

No sería de extrañar que sí afecte a la economía china perjudicada por las medidas intervencionistas de su gobierno, tratadas aquí este mismo mes, alguna de ellas contra el propio sector inmobiliario. Precisamente este sector, uno de los más importantes de China, ahora puede verse afectado por una gran desconfianza tanto de clientes como de acreedores y que resentiría al crecimiento del país.

Ahora bien, la pregunta clave para un inversor sería la relativa a las inversiones que tiene o las que pueda tener, especialmente tras ver cómo afectó el mismo lunes a la práctica totalidad de las bolsas.

Es cierto que China estaba creciendo mucho y que su peso económico es grande, pero en el mercado bursátil todavía es muy pequeño y la influencia en los resultados de los inversores debería verse limitada.

Ahora bien, tampoco es una situación que deba pasar desapercibida: la inversión en China y en países emergentes en general sí está ganando peso en las carteras.

Por tanto, hay que valorar qué sectores se pueden ver afectados (para bien o para mal) por, además de la situación de Evergrande, por las nuevas políticas gubernamentales.
Sin olvidar que, cuando se habla de emergentes asiáticos no se habla exclusivamente de China, hay otras con potencial como India, Vietman o Corea.

En el mercado existen fondos de inversión de grandes gestoras internacionales que tienen capacidad de diversificar y optimizar los mejores y países y sectores emergentes; sin duda ello reduce el riesgo de para los inversores.