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Un amplio dispositivo de agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil acompañados por una comitiva judicial se personaron, en la madrugada del domingo, en varios domicilios de Palma y realizaron varios registros.


El dispositivo se inició sobre las 23.30 horas del sábado y finalizó bien entrada la madrugada. Los registros tuvieron lugar en varios domicilios particulares y trasteros ubicados en las calles Málaga y Osca. Dichas actuaciones judiciales vienen enmarcadas en el ámbito de la operación contra una banda detenida hace unos días por la Guardia Civil acusada de perpetrar más de 30 robos en diferentes puntos de la Isla.

Entre el jueves y el viernes, los investigadores  procedieron al arresto de ocho personas, todas ellas de nacionalidad marroquí, a las que atribuyen decenas de robos en casas de Pòrtol, Santa Maria, Bunyola, Esporles, Puigpunyent, Consell, Alaró, Mancor o Lloseta.

Entre los detenidos había dos menores de edad, que fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Menores y, acto seguido,  quedaron en libertad, siendo entregados a sus padres. Dos adultos fueron puestos en libertad tras declarar en el cuartel de la Guardia Civil.

Los cuatro restantes, que tenían una participación más activa en los robos, pasaron ayer a disposición judicial en los juzgados de vía Alemania.

Una de las sospechas más sólidas con las que trabaja la Benemérita es que la banda enviaba los efectos sustraídos a Marruecos. Este punto fue verificado tras comprobar que una joven arrestada en la operación había realizado diversos viajes al país del norte de África en las últimas fechas.

Los últimos registros realizados, en las calles Málaga y Osca de Palma, levantaron una gran expectación en la zona. De hecho, algunos vecinos apuntaron que se trataba de personas muy reservadas que prácticamente no se relacionaban con nadie.