El Rey junto a la diputada de En Marea-Podemos, Alexandra Fernández, tras recibirla este viernes en audiencia en el Palacio de la Zarzuela | Ballesteros

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Tal y como ha hecho con todos los pasos significativos que han afectado a la infanta Cristina en el procedimiento por el caso Nóos, la Casa del Rey ha reafirmado este viernes su «absoluto respeto a la independencia del poder judicial» tras saber que la hermana de Felipe VI continuará como acusada en el juicio.

La decisión de la Audiencia de Palma se ha dado a conocer cuando el Rey recibe en el Palacio de la Zarzuela a la portavoz de En Marea, Alexandra Fernández, dentro de la segunda ronda de consultas que el jefe del Estado lleva a cabo durante esta semana para buscar candidato a la Presidencia del Gobierno.

El tribunal considera que la hermana del Monarca debe ser juzgada al legitimar a Manos Limpias para ejercer la acusación popular en su contra como cooperadora en dos delitos fiscales presuntamente cometidos por su marido, Iñaki Urdangarin.

Un portavoz de Zarzuela se ha limitado a ratificar el «absoluto respeto a la independencia del poder judicial» por parte de la Casa Real como único comentario a la decisión de la Audiencia.

Distancia

Desde el comienzo del juicio por el caso Nóos, la institución ha guardado la distancia respecto al procedimiento que afecta a la hermana del Rey y a su marido, Iñaki Urdangarin.

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Doña Cristina quedó fuera de la Familia Real cuando don Felipe fue proclamado, en junio de 2014, al pasar de hija a hermana de Rey.

No obstante, ella ya había quedado mucho antes alejada de la actividad oficial de la Familia Real, desde finales de 2011, y con la proclamación de Felipe VI quedó ratificado su completo apartamiento de los actos institucionales.

Especialmente significativo fue el gesto de don Felipe, el 11 de junio del año pasado, cuando revocó a doña Cristina el título de duquesa de Palma de Mallorca del que disfrutaba desde 1997 por decisión del Rey Juan Carlos.

Ya había pasado medio año desde que el juez instructor del caso Nóos, José Castro, decidió llevarla a juicio como presunta cooperadora necesaria en dos delitos fiscales, paso que desató las especulaciones sobre si ella debía renunciar al ducado o a sus derechos dinásticos.

Aunque su hermano le retiró el título, la infanta sigue manteniendo esos derechos, de los que no se le puede privar salvo que decida renunciar por propia iniciativa.

En los momentos clave del procedimiento, como la decisión del juez instructor de llevarla a juicio, adoptada ya bajo el reinado de Felipe VI, Zarzuela se limitó a expresar su respeto absoluto a la independencia del poder judicial, tal y como ha hecho hoy.