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El exasesor fiscal y exsecretario de la junta directiva del Instituto Nóos Miguel Tejeiro ha insinuado, durante su declaración como testigo en el juicio del caso Nóos, que la infanta Cristina siguió un «guión» al ser interrogada como acusada en la vista oral por cuanto «dijo que yo era de su máxima confianza cuando realmente nos hemos visto tres veces. No sé qué se le pasaba por la cabeza».

«Ella tiene derecho a mentir, pero yo tengo el deber de decir la verdad», ha aseverado Tejeiro, quien ha manifestado no explicarse «de dónde viene esa confianza» a la que aludió a la hermana del Rey Felipe VI para justificar sus decisiones al frente de la empresa Aizoon, de la que es socia junto a su marido, Iñaki Urdangarin.

Según señaló la inculpada, firmaba las actas de Aizoon «por confianza» con su marido «y sus asesores», entre ellos Tejeiro, a pesar de que, reconoció, no asistió a ninguna junta de la mercantil. «No sé si lo que declaró fue para desacreditarme», ha recalcado el testigo.

Tejeiro ha subrayado que «no es nada anormal» que una empresa cuente la participación como socios de un matrimonio y que así sucediera en el caso de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin en la sociedad Aizoon.

«Conozco muchas sociedades en que participa un matrimonio con el objetivo de tener un patrimonio común», ha manifestado Tejeiro a preguntas de la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, quien al inicio del juicio retiró las acusaciones que dirigía contra el exasesor fiscal.

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Al ser inquirido sobre por qué en algunas actas de Aizoon la Infanta aparecía como presidenta y en otras bajo otro cargo, el testigo ha señalado que no tenía conocimiento de ello, si bien ha recalcado que se trata de algo «indiferente» puesto que con dos socios esto «se puede hacer de forma indistinta».

Tejeiro ha justificado asimismo el hecho de que Aizoon cambiara en un momento determinado su domicilio social a la calle Elisenda Pinòs de Barcelona, donde Urdangarin y su mujer poseen su vivienda, sobre lo cual el testigo ha señalado que el domicilio de una empresa «puede ser el domicilio de alguien» y que por ello así decidió el traslado Urdangarin.

Cabe recordar que, durante sus primeras horas de declaración, el pasado jueves, Tejeiro subrayó tajante el Instituto Nóos «era una asociación con ánimo de lucro», pese a la imagen que tanto Urdangarin como su exsocio Diego Torres querían proporcionar del Instituto ante las Administraciones públicas, de cuyas arcas desviaron más de seis millones de euros.

«Tanto es así que Nóos tributaba en el régimen general y no por el de asociaciones y fundaciones. Lo que hacía eran funciones de consultoría», remarcó Tejeiro, quien señaló que, además de contar con trabajadores ficticios para dar una apariencia real al Instituto y a otras empresas vinculadas, Urdangarin y Torres se repartían el 50 por ciento de los beneficios que obtenían.

Del mismo modo, Tejeiro apuntó que «nadie» de la Casa Real revisaba la actividad fiscal del Instituto. «Conmigo, nadie», incidió en su declaración, rebatiendo de este modo las afirmaciones efectuadas al respecto por Urdangarin y Torres. Respecto a la Infanta, el exasesor negó haber dicho en su día que ésta fuese un 'escudo fiscal' ante Hacienda en Aizoon, desmintiendo así las afirmaciones efectuadas por Carlos Masia.