Las inversiones en infraestructuras ferroviarias quedarán congeladas muy probablemente.

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El Govern se prepara para unos Presupuestos bajo mínimos para el 2021. La previsión de una dramática caída en los ingresos por culpa de la paralización casi total de la economía de Balears ha obligado a la consellera d’Hisenda, Rosario Sánchez, a ordenar al resto de sus compañeros del Govern que preparen unos Presupuestos «de contención del crecimiento del gasto», con la salvedad de los departamentos de salud, educación y servicios sociales.

En la orden de elaboración de las cuentas, la consellera pide a los consellers que adecúen las cuentas de sus departamentos a las «posibilidades financieras» del ciclo económico basado en la «ralentización» de la actividad económica.

«Todo apunta a que Baleares será una de las economías regionales europeas más castigadas por los efectos económicos de la COVID-19, dañando la línea de flotación de familias, empresas y administraciones públicas», afirma Rosario Sánchez.

Servicios básicos

Los consellers tienen la orden de tratar de no recortar en servicios básicos «en un contexto de disminución de los ingresos ordinarios». Las cuentas del año que viene apostarán por las políticas de «protección de las familias y pequeñas empresas, dinamización del mercado de trabajo, impulso de los procesos de diversificación del modelo productivo, transición a un modelo energético sostenible y modernización de la función pública».

El problema fundamental para elaborar los Presupuestos está en radical caída de ingresos, sobre todo el ingreso del impuesto de transmisiones patrimoniales, el que se paga en las compraventas de vivienda, pero también en la ecotasa. La recaudación de este impuesto será casi nula ya que se paga en función de una estimación de la llegada de turistas del año pasado. Si en 2020 no hay turistas, en 2021 no hay ingresos de la ecotasa.

Qué llegará de Madrid

La elaboración de los Presupuestos parte con otra duda muy relevante por lo que respecta a los ingresos: saber cuánto dinero enviará el Gobierno central con cargo al sistema de financiación, muy vinculado a a recaudación del IVA y del IRPF. Los Presupuestos de 2021 aún pueden salvarse por esta vía, pero la catástrofe vendrá en 2022, cuando toque hacer la liquidación del dinero de este año, en plena caída en picado del PIB por la pandemia.

«Debidas a estas circunstancias, las dotaciones presupuestarias deben ajustarse a las directrices de crecimiento o de limitación del gasto que, a lo largo del proceso de elaboración, fijará la Conselleria d’Hisenda», añade la orden de Rosario Sánchez al resto del Govern.

Sánchez alerta a sus compañeros de Govern que a ello se suma la «incerteza» de la reforma pendiente del sistema de financiación y añade que, en el ámbito bilateral, «tocará exigir al Gobierno» que inicie «el despliegue financiero» del REB.