La consellera de Salut i Consum, Patrícia Gómez, y el portavoz del comité autonómico de enfermedades infecciosas, Javier Arranz. | Daniel Espinosa

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La variante ómicron del coronavirus ya es mayoritaria en Balears, según los últimos análisis, que sitúan en un 53,4 % de prevalencia.

Los análisis realizados el domingo por los laboratorios del Hospital Son Espases indican que, de los 477 casos positivos estudiados, 255 fueron ómicron, ha detallado la consellera de Salud, Patricia Gómez, en una rueda de prensa.

«Ya podemos hablar de variante casi mayoritaria», ha indicado la responsable de salud.

Por su parte, el portavoz del Comité Autonómico de Gestión de Enfermedades Infecciosas, Javier Arranz, ha explicado que si bien «ómicron está produciendo casos que parecen más leves y no requieren hospitalización, no significa que todos los contagiados de ómicron sean leves».

«Cuantas más personas tengamos afectadas, algunas de estas personas ingresarán en hospital y algunas en UCI», ha advertido Arranz, que ha recalcado: «De ahí la importancia de limitar los contagios».

Ante la pregunta de si la variante ómicron puede ser considerada el principio del fin de la pandemia, Arranz ha pedido cautela, ha dicho que no hay información suficiente al respecto y ha advertido del error «nefasto» que supondría pensar que esta variante produce «un catarro» y que se disparen los contagios, lo que repercutiría en la presión asistencial.

«Es una pregunta que muchos nos estamos haciendo muchos», ha dicho Arranz, que ha recalcado de que el hecho de que existan opiniones de algún país y de algunos especialistas «no cambian la situación; lo cambia una directriz por parte de la OMS».

Ha advertido de que no existe experiencia previa sobre cómo se pasa de pandemia a endemia, una situación que ha descrito como: «Una enfermedad que va a estar siempre con nosotros y con la que aprendemos a vivir de una forma distinta». «Estamos ganando experiencia en este sentido», ha añadido.

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Arranz ha explicado que le gustaría que la evolución fuera hacia un virus de menor gravedad, con presencia más leve, y ha puesto como ejemplo que la gripe cambia cada año pero «cada año suele ser leve y cada equis años hay un cambio y aparece una epidemia de gripe más intensa», por lo que se considera que una opción sería que con el coronavirus sucediera «algo parecido».

Ha insistido en que habrá que ver si «ómicron pueda ser una antesala de que evolucione de esa forma», pero por el momento no hay suficiente información. Arranz ha precisado además que tiene que darse a la vez la situación de que no haya otras mutaciones.

Otro aspecto que diferencia el coronavirus de la gripe es la estacionalidad de la segunda, mientras que en el caso del SARS-CoV-2, su incidencia no ha tenido tanto que ver con el período invernal.

«Ómicron no lo ha confirmado ni por ahora podemos decirlo porque hemos tenido brotes u olas en momentos de gran movilidad social y no tenemos un marcado comportamiento estacional, algo que complica mucho una programación», ha dicho Arranz.

«Aún queda un tiempo para poder valorarlo bien. Es posible que durante el año que viene veamos el cambio, si ómicron se mantiene o las variantes que aparezcan son cada vez más leves, se pueda hablar de otro nombre que no sea covid-19 porque sería otra enfermedad distinta, un catarro por coronavirus diferente», ha explicado.

«Pero creo que todavía nos va a quedar tiempo para eso», ha subrayado y ha precisado que es una decisión lo suficientemente importante como para la tomen los países de forma conjunta y la OMS decida si realmente se llega a esa situación de endemia que plantearía «un escenario muy diferente que podría ser similar a lo que se hace con la gripe», con una red de vigilancia epidemiológica en hospitales y en Primaria, que no aislase a nadie y solo se vigilara a las persona que no evolucionan bien y llegan a estar graves.

«Todavía no tenemos suficiente información sobre ómicron. Sería muy lamentable pensar hoy que ómicron no tiene importancia, que es un catarro y que eso suponga que los contagios pasen en de 15.000 casos activos a 30.00 y de 230 personas ingresadas a 500 o 700, y de 62 en UCI a 200 persona en UCI. Eso sería nefasto», ha subrayado.

Según Arranz, el momento actual es «de mucha cautela y prudencia». «Vamos a centrarnos en lo que nos viene ahora que son días de fiesta», ha pedido, para poder pasar la época invernal «sin tantos muertos y sin tantos problemas en el sistema sanitario y muertos o enfermos por otras causas que no puedan ser atendidos».