La Cotylorhiza tuberculata suele verse en las costas de Baleares a finales de verano y principios de otoño.

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La Cotylorhiza tuberculata, también conocida como medusa huevo frito, será la única sobreviviente del mar balear al cambio climático. Este especie marina es una de las más abundantes en el Mediterráneo y, según un estudio elaborado por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es capaz de adaptarse al aumento de la temperatura del agua hasta 30 grados y a modificaciones en la acidez. 'Impacto del calentamiento y la acidificación de los océanos en la reproducción asexual y la formación de estatolitos de la medusa simbiótica Cotylorhiza tuberculata' es el nombre del artículo científico publicado en la revista Plos One en el que se aborda la adaptación de este celentéreo a las peores condiciones previstas para las costas de las Islas en tan solo unas décadas.

Las previsiones de los expertos en biología señalan que los próximos años la temperatura del agua subirá hasta los 30 grados en verano y sufrirá un descenso del PH a 7,7 (este parámetro se mide en una escala de 0 a 14, y su valor actual es 8). El descenso de estos niveles perjudicará a los peces y crustáceos y favorecerá a este tipo de medusas, cuyo organismo se adapta con más facilidad a los cambios. Para llevar a cabo la investigación, el grupo de científicos sometió durante el periodo de una mes a varios ejemplares de medusa huevo frito a tres escenarios distintos. El primero con la temperatura media normal del invierno actual en el Mediterráneo (18 grados), el segundo con 24 grados y el peor, el que se dará en 2100, cuando la temperatura será de 30 grados debido al cambio climático.

Tras el experimento los expertos han podido observar que esta especie de medusa ha desarrollado dos habilidades clave para adaptarse a los cambios. En primer lugar pasaron a alternar la reproducción sexual con la asexual. En esta última generan unos pequeños pólipos milimétricos que se anclan al sustrato marino y generan, por gemación clones genéticamente idénticos que dan lugar a otras pequeñas medusas. La segunda clave que han identificado los expertos se encuentra en la simbiosis de esta especie marina con microalgas conocidas como zooxantelas. Las medusas huevo frito protegen a este tipo de algas y, ellas a cambio ayudan a modelar los efectos negativos del descenso del pH y su supervivencia.

Según explica el estudio, la proliferación de medusas en las costas del Mediterráneo y su adaptación a nuevos escenarios está relacionada con la desproporcionada explotación pesquera y la presencia excesiva de nutrientes inorgánicos procedentes de actividades humanas. La medusa recibe el nombre de 'huevo frito' por su aspecto en cuanto a forma y color, suelen ser vistas por el litoral balear a finales de verano y principios de otoño. Al igual que otras especies de medusas pertenecientes al filo cnidaria, su picadura es inofensiva para los humanos, aunque puede generar una leve urticaria.