Un trabajador de la construcción levanta una pared de un edificio de viviendas en una obra de Maó.    | Gemma Andreu

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Baleares lideró el año pasado el proceso de recuperación económica con un crecimiento sin parangón entre el resto de comunidades autónomas, algo lógico por otra parte teniendo en cuenta que el margen de mejora era mucho mayor por haber encabezado la caída en 2020. En plena fase expansiva y con unos datos de reducción del paro igualmente halagüeños, los estragos provocados por la variante ómicron han desinflado la euforia y las previsiones de crecimiento para 2022 se están ajustando a parámetros más moderados.

Así lo ponen de relieve los datos que maneja la Fundació Impulsa Balears, cuyo director, Antoni Riera, asume que el avance    de la sexta ola va a acabar siendo un factor clave entre los que van a condicionar al menos las cifras del primer semestre: «Lo va a ser sin duda porque está provocando que se reavive la incertidumbre otra vez». Máxime, subraya, «cuando esta última ola ha sido tan inesperada». Uno de los efectos más nocivos para el sector empresarial es el alud de bajas laborales por contagio. Según Impulsa, los porcentajes de absentismo laboral se están situando por encima del 20 %, algo parecido a lo que sucedió en enero de 2021, cuando también se produjo un repunte de los contagios (entonces fue del 22 %). En condiciones normales, explica Riera, las bajas laborales por estas fechas no deberían superar el 10 %.

El alto ritmo de recuperación experimentado durante 2021, por otro lado, ha ido desinflándose no solo por el virus, sino por propia inercia. De esta manera, Riera espera que a lo largo de este año se vaya experimentando una fase de crecimiento «mucho más normal» y dentro de los parámetros habituales prepandemia, «sobre todo a partir de junio, aunque la realidad es que desconocemos el ritmo porque hay muchos condicionantes». Las previsiones, no obstante, ya permiten avanzar que ese ritmo de crecimiento se quedará lejos del    experimentado durante el año pasado. Después de un crecimiento negativo del -23,6 % en 2020, se espera que 2021 se haya cerrado con un saldo positivo superior al 10 %. Pase lo que pase, con casi total seguridad el crecimiento de 2022 será de un solo dígito. El problema de las bajas laborales ha sido calificado por la Patronal de Pequeñas y Medianas Empresas de Mallorca (PIMEM) como un «verdadero quebradero de cabeza para sectores como el comercio, la industria o la restauración». La patronal cifra en más de 10.000 las ausencias laborales solo durante el pasado mes de diciembre (3.000 más de las oficiales) y denuncia la tardanza en la tramitación de las bajas como un problema añadido.

Colapso administrativo

Por su parte, desde la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) reclamaron ayer «una solución urgente» para el colapso administrativo en la tramitación de los partes de baja y alta laboral por COVID-19. La presidenta de la entidad, Carmen Planas, propuso la activación de un alta automática que permita tramitar simultáneamente bajas y altas y con una duración de siete días. Asimismo, plantea revisar la duración de los periodos de cuarentena en personas vacunadas, «de modo que puedan reducirse al mínimo en los casos asintomáticos o con sintomatología leve».

El apunte

La vuelta a cifras preCOVID, para mediados de 2023

Baleares sufrió más que otras comunidades los efectos de la pandemia en 2020. Y eso es fundamentalmente «porque tenemos una mayor especialización turística y nuestra economía es mucho más sensible a las variaciones del mercado», apunta Riera. Según los cálculos de Impulsa, el crecimiento en las Islas continuará en 2022 aunque no será hasta el primer semestre de 2023 cuando se alcancen las cifras de los años prepandemia.