Árbol afectado con xylella fastidiosa. | Josep Bagur Gomila¶

2

La población balear tiene que «coexistir» con la xylella fastidiosa, ya que «una bacteria que ya está establecida en el medio natural es imposible que se elimine», ha destacado este viernes en una rueda de prensa la investigadora del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) Blanca Landa. «Se puede convivir con la bacteria cuando se lleva a cabo una reconversión del sector, las parcelas tendrán que empezar a establecer variedades nuevas, más tolerantes y una agricultura más tecnificada», ha explicado. La investigadora ha expuesto las conclusiones del estudio «Caracterización de las poblaciones de la bacteria fitopatógena en las Islas Baleares» y ha asegurado que en el caso de las islas, al considerarse zona infectada, no se tiene que llevar a cabo el procedimiento de erradicación tal y como se está haciendo en la península, en lugares como Alicante. «A día de hoy se tiene más conocimiento que hace dos años y eso es lo importante, conocer las especies vegetales que albergan la bacteria», ha recalcado.

Ha aclarado que el origen más probable de la subespecie fastidiosa y de la múltiple es California, con lo que una de las hipótesis más plausible es que fue introducida por material vegetal procedente de esta zona geográfica. Sin embargo, en el caso de la subespecie pauca los trabajos de filogenia de análisis genéticos indican que su origen es «totalmente desconocido» y que tiene una recombinación genética con las otras subespecies como la múltiple y fastidiosa. «Esto es un hecho llamativo porque para que la bacteria haya sido capaz de adquirir material genético de estas subespecies tiene que ser de un sitio geográfico donde haya convivido con múltiple, fastidiosa y pauca», ha señalado y ha añadido que actualmente en ninguna zona del mundo más se conoce el caso de que existan estas tres subespecies. «En Baleares sí, pero hay que tener en cuenta que son islas distintas, por lo que no sabemos dónde ha podido tener el origen esta cepa en concreto», ha asegurado.

El estudio forma parte del proyecto de investigación «ITS2017-095 Diseño e implementación de estrategias de control frente a la Xylella fastidiosa», presentado este viernes. Ha sido financiado con el Impuesto del Turismo Sostenible (ITS) y se divide en seis áreas de investigación, que han desarrollado la Universidad de las Islas Baleares (UIB), el IAS-CSIC, el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) y el área de Agricultura de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación. La presentación de los resultados se ha hecho por lotes de investigación. En el «Estudio de resistencia/tolerancia/susceptibilidad varietal a los cultivos del almendro, la viña y el olivo frente a la xylella fastidiosa» (UIB), expuesto por Bàrbara Maria Quetglas, se ha constatado que hay variedades de viña que resisten mejor la bacteria. Para llevar a cabo el proyecto se han evaluado dos tipos de cultivos: por un lado, una colección de variedades de viña y por otro, viñas comerciales.

El estudio determina un mayor porcentaje de afectación en las comerciales. El comportamiento es desigual según la variedad, aun así, entre las menos afectadas en el estudio realizado destacan las variedades negra Mantonegro y blanca Chardonnay, y la más afectada es Giró ros. En cuanto al almendro, se ha manifestado una menor presencia de la bacteria en la variedad Vairo y las más afectadas son la Corona y la Alzina. Los investigadores destacan que las condiciones de manejo del cultivo intervienen directamente sobre el grado de afectación de esta especie, y son especialmente destacables la variable hídrica y de fertilización. El estudio ha analizado de 2019 a 2021 las especies mayoritarias en las islas que son almendro, viña y olivo, ha indicado Quetglas, quien ha especificado que han analizado un total de 100 variedades de almendros y unos 60 de vid. Otra vegetación también ha sido investigada en «Detección y efecto de Xylella fastidiosa sobre la vegetación silvestre de las Islas Baleares» (UIB), expuesto por el doctor Juan Rita, del departamento de biología, que ha localizado 18 especies silvestres sensibles a la bacteria, 10 de las cuales no se conocía hasta ahora que lo eran. La mayoría de las especies sensibles son arbusto de matorral como la estepa blanca, lavanda, aladierno, el romero, el aján, la aliaga o la gatosa de Ibiza.

En cuanto a las plantas arbóreas, destacan el acebuche y el fresno. Respecto de las especies endémicas, se ha detectado una afectación preocupante de la manzanilla de Maó, en Menorca. De momento, no se ha detectado la bacteria sobre la encina. Finalmente, se ha analizado también la incidencia de la enfermedad dentro de las comunidades forestales. Los investigadores consideran que la Xylella fastidiosa difícilmente entra dentro de la vegetación densa del acebuche y afecta especialmente a zonas forestales periféricas más que a su interior. En la investigación «Conocimiento de los insectos vectores de la xyllella a las Islas y la capacidad de transmisión entre plantes huéspedes», expuesto por el doctor Jordi Sabaté del IRTA, constata que de los aproximadamente 5.000 insectos potencialmente transmisores capturados y analizados en las cuatro islas, el 8 % corresponde a Neophilaenus campestrisy, y el 92 %, a Philaenus spumarius. En Formentera, ninguno de los insectos ha resultado positivo. Sabaté ha explicado que si se pretende controlar la población, la fase «ninfa» del insecto es la más fácil de ver para los agricultores, puesto que se puede realizar un test y hacer un tratamiento con insecticidas eco o labrando y saneando la hierba. «Una vez que no se ve, es más complicado porque es muy móvil, se esconde por los árboles y en el medio natural tampoco podemos aplicar insecticidas», ha remarcado.

También ha especificado que las ninfas se producen más o menos de febrero hasta abril, dependiendo de la temperatura, aunque ha destacado que en Ibiza comienzan antes. «Entonces es el momento en que un agricultor puede verla con mucha facilidad, sin tener técnicos», ha añadido. También ha señalado que un vez que se pasa al vector adulto, se mueve por las hierbas cuando éstas están un poco verdes, y a mediados de mayo, dependiendo de la temperatura, es cuando salta al cultivo o a los bosques y vegetación de alrededor y «ya es mucho más difícil de tratarlo». «Puesta a punto de un sistema de detección de la incidencia de Xylella fastidiosa en el cultivo del almendro mediante imágenes aéreas en la isla de Mallorca» expuesto por el doctor Juan Antonio Navas, del IAS-CSIC, concluye que la correspondencia entre la presencia de síntomas visuales y la infección por Xylella fastidiosa llega a una precisión global superior al 90 %. El sector agrario ha estado presente en la presentación de los resultados de este proyecto, que ha tenido un coste 1,3 millones de euros.