Tomeu Vidal, entre plantas y naturaleza, lo que más le gusta.    | Pilar Pellicer

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«Mi padre murió cuando tenía 28 años, se fue sin saber mi orientación sexual. Yo siempre he estado dentro del armario hasta que fui mayor, sobre los 30 años, que fue cuando conocí a un hombre, fue mi pareja». Tomeu Vidal (Santanyí, 1966) se diplomó en Económicas y desde hace treinta años es profesor del IES Felanitx. Compagina su trabajo con su hobby más preciado, el arte del hierro. Crea y expone creaciones, de hecho la última está disponible en Can Gelabert, en Binissalem, hasta el 31 de agosto. La exposición se llama Natura y tiene mucho que ver con él.

Es un hombre natural, que busca en la simpleza lo más bello de la vida. Cuida a su madre, conduce sin prisa y respira aire puro en su domicilio de Santanyí, lugar que solo dejó cuando estudiaba en Barcelona. Vivió los momentos más efervescentes de la Isla en los primeros años de la democracia. «Recuerdo que cuando hacía primero de BUP sucedió el golpe de Estado promovido por Antonio Tejero. Imagínate en ese momento, donde no había ninguna comunidad LGTBI,    lo que hubiese sucedido si mostrabas tu orientación sexual».

«En los colegios había mucho bullying. Nunca me he integrado mucho con la gente de    mi edad del pueblo, precisamente porque me escondía. Santanyí es un pueblo conservador y los primeros del Partido Popular que mandaban eran herencia del franquismo. Así que en este caso sí que el ambiente era diferente entre un pueblo y la ciudad, Palma». Tomeu no define su infancia como feliz, pero sí mejorable con el tiempo. «Los que no somos binarios nos hemos encontrado a diario en dos caminos: decidir salir adelante o quedarte».

La homosexualidad

Tomeu Vidal recuerda la figura de Jeroni Obrador, un activista muy conocido en Santanyí. De alguna forma, él le ayudo –de forma indirecta– a salir poco a poco del armario y a conocer la comunidad LGTBI. Hoy en día ve un gran avance desde su condición de profesor en el mismo instituto en que en su día fue alumno.

«Ahora ves a los alumnos que demuestran más libremente su orientación sexual. Es una pasada. Además, hacemos muchos talleres al respecto. Hace poco vino un equipo de Serveis Socials del ayuntamiento de Felanitx y también acudieron los de BenAmics. Cuando era niño, recorría esos pasillos del instituto con la cabeza baja. Hoy me emociona saber que, por donde he pasado sin levantar la cabeza ellos no lo hacen. Siento liberación».

Su malnom es Tomeu des colmado. Allí comenzó sus andaduras por el arte. «Siempre he sido una persona muy creativa, con inquietudes y necesidad de expresar. Comencé arreglando los mostradores del colmado de mi madre». Tomeu hace ahora esculturas de hierro y a veces también ha manipulado piedra. Una de sus obras son los fruteros. Preguntado por cómo define ahora su arte, dice que está «en proceso». Ysi no hubiera sido economista ni profesor –un gremio que le hace muy feliz, confiesa–, tal vez hubiese sido artista de pleno», aunque sabe que    «se vive muy mal».