Las dificultades para llegar a final de mes se extreman por el encarecimiento energético y de la cesta de la compra, que en julio en Balears registraron unos incrementos 20,3 % y del 11,8 %, respectivamente. | GRUP SERRA

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Las familias baleares tienen cada vez más dificultades para llegar a fin de mes. Tanto es así que las peticiones de préstamos prácticamente se han duplicado en los últimos dos años, según revela un estudio de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin). De esta manera y según datos del pasado mes de junio, un 29,1 % de los ciudadanos de las Islas encuestados tiene intención de solicitar un préstamo en los próximos meses, la mayoría por pura premura económica. De hecho, los principales motivos de esas peticiones son necesidad de dinero (un 26,7 %) y refinanciación de deudas (15,9 %).

Las estrecheces que originó la pandemia (la paralización económica, los ERTE...) ya trajo consigo un aumento de las peticiones del 10 % en 2021. La inflación ha cogido el testigo en el supuesto año de la recuperación provocando un nuevo ascenso interanual del 5,6 %. El informe concluye que «el riesgo es evidente: la inflación está ahogando a muchas familias que no llegan a fin de mes y la necesidad de conseguir dinero por financiación es mayor».

Luis Gallardo Sánchez-Toledo, autor del informe, señala que, con todo, Balears es una de las comunidades que ha mostrado unas oscilaciones menos acusadas, situándose en torno a la media estatal. «El cambio más importante ya llegó en 2021, cuando hubo mucha necesidad por la COVID. Ahora se ha recuperado cierta normalidad, aunque la inflación esté haciendo que mucha gente esté tratando de cuadrar sus cuentas con préstamos».

Gallardo -que lleva más de 18 años desarrollando su labor en el ámbito de la protección a los consumidores y la educación financiera después de haber trabajado en la sociedad de valores de CaixaBank y el Grupo Santander- señala que la precipitación y la falta de planificación de los consumidores a la hora de solicitar los préstamos es solo uno de los problemas. El otro es responsabilidad de un sector, el de la banca, que en este momento de necesidad ciudadana no ha evolucionado su oferta hacia productos más baratos y de mayor cobertura, sino que ha ido justo en dirección contraria: los créditos se están viendo poco a poco limitados a los más desahogados y se corre el riesgo de acabar dejando fuera a los realmente necesitados.

«Determinados perfiles pueden acabar siendo excluidos financieros. Que los bancos empiecen a expulsar a ese tipo de clientes es un riesgo real y se puede crear la paradoja de que solo se den préstamos al que no lo necesita», advierte Gallardo.

Punto de vista
Germà Ventayol

El chup chup

Germà Ventayol

Dirán que soy un agorero, pero informaciones como las que lleva esta página transmiten un peligroso tufo a terremoto económico, como si fuesen los primeros hervores de una crisis cuya dimensión no me atrevo a vaticinar. Ojalá me equivoque, pero si la cosa –la inflación– no se embrida pronto y la guerra en Ucrania acaba pronto me da que el desplome será de esos que duelen. De momento el personal pide dinero para llegar a final de mes.

El apunte

La cifra de gastos

14 %

Financiación de estudios
Es el tercer motivo más esgrimido a la hora de pedir un crédito después de necesidad de dinero y refinanciación de deudas. Le siguen viajes y vacaciones (9,5 %), compra de vehículo (16 %), obras (8 %) y otras categorías (9,9 %). No se incluyen hipotecas.

26 % 

Cambios de opinión.
Un 23,9 % ha cambiado de opinión en las últimas semanas antes de la encuesta, ya que no iba a pedir un préstamo y luego decidió hacerlo. Por contra, un 2,3 % iba a pedirlo y se echó atrás.


29,3 %

Media estatal
La media estatal de peticiones es solo dos décimas superior a la balear. El aumento anual fue del 5,2 %.