Un paciente con un ictus es atendido con el sistema de código ictus. | IB-Salut

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Los casos de ictus se han incrementando en Baleares y se trata de una situación preocupante, puesto que son la primera causa de discapacidad y la segunda de mortalidad en las Islas. En el caso concreto de estas patologías atendidas con códigos ictus, el aumento ha sido del 25,39 % en 2021 respecto al ejercicio 2020. El año pasado fueron 706 y el anterior 563. A estos hay que añadir los que son diagnosticados en el propio hospital, de los que el IB-Salut ha asegurado que no cuenta con datos. El director médico del SAMU061, Txema Álvarez, ha avanzado que este año esta cifra seguirá al alza, ya que ya se han superado los 550 casos. Un ictus es una interrupción brusca del flujo de la sangre en el cerebro que causa la muerte de las neuronas y pérdida de las funciones del cerebro. Pueden ser isquémicos, por la obstrucción de un vaso sanguíneo que irriga el cerebro; o hemorrágicos, por la rotura del vaso sanguíneo.

Respecto a las causas que provocan estas patologías, Álvarez ha mencionado varias hipótesis: la edad más longeva, el sedentarismo, la tensión arterial no controlada o hábitos tóxicos como el tabaco y otras drogas. Además, ha añadido que la pandemia de la COVID-19 podría haber influido, puesto que no se realizó un seguimiento tan exhaustivo de la salud (como el control de la tensión arterial); así como el mayor nivel de estrés propio del actual modo de vida.

El código ictus es el mecanismo que se activa cuando a un paciente le falta fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo o tiene dificultades para caminar, hablar o pérdida de visión. Lo ideal es ponerlo en marcha cuando han transcurrido menos de seis horas desde la detección de algunos de estos síntomas. Pasado ese tiempo hay un grupo de pacientes a los que se les extrae el coágulo con una trombectomía. Álvarez ha insistido en la necesidad de avisar lo antes posible al 061, ya que mientras antes se active el código ictus mayores son las posibilidades de éxito. «Lo que se busca es actuar cuanto antes para que haya los menos daños neuronales posibles».

Primera causa de discapacidad y segunda de muerte en la población adulta.

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El director médico del SAMU061 ha resaltado la importancia de esta patología, puesto que es la primera causa de discapacidad en las Islas. Por citar algunos ejemplos, puede impedir el habla, el movimiento de un lado, no poder caminar o dificultades para hablar. Además, es la segunda causa de muerte; la primera son los problemas cardíacos. Por ello, ha reiterado que es crucial llamar lo antes posible al 061; el tiempo de respuesta desde que se recibe el aviso hasta que se llega al hospital es de 54 minutos de media.

El director médico del SAMU061, Txema Álvarez
El director médico del SAMU061, Txema Álvarez.

Perfil de los pacientes y factores que los propician

Respecto al perfil de las personas que padecen ictus, cabe destacar que a partir de los 75 años se incrementa la posibilidad de sufrir uno debido al envejecimiento de las arterias. «Si hay factores de riesgo -como la hipertensión, el sedentarismo o el tabaquismo- hay más posibilidades de que se produzca un ictus», ha matizado. «Una arteria envejecida por la edad o por los malos hábitos tiene más posibilidades de ser dañada». No obstante, ha añadido que también puede haber gente aparentemente sana a la que no le duele nada, que fuma y tiene la tensión alta, que tienen posibilidades de sufrir esta enfermedad.

Además, ha explicado que la arritmia denominada fibrilación auricular también puede dar lugar a esta enfermedad. El llenado del corazón cuando hace una sístoles no se realiza a la velocidad que debería y promueve coágulos pequeños. A las que tienen esta problemática se les puede ofrecer un anticoagulante o antiagregantes.

El sexo también puede ser uno de los marcadores de riesgo. Así, la mujeres mayores de 75 años padecen más ictus cerebrales porque viven más; además, hay una serie de factores hormonales, relacionados con la problemas de los vasos sanguíneos, que los propician. Por el contrario, entre los menores de 65 años es más frecuente en los hombres, ya que están sometidos a más factores de riesgo, como el sedentarismo, el estrés o tienen una patología vascular.