La economía de Baleares mantiene su alza y crece un 14,1 % en el segundo trimestre. | Jaume Morey

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La economía de Balears ha crecido un 14,1 por ciento en el segundo trimestre de 2022, aunque sigue un -7,1 por ciento por debajo de los niveles de actividad prepandémicos, según recoge el informe 'Evolución económica' de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) dado a conocer este jueves. En una nota de prensa, la patronal ha señalado que la tasa del 14,1% añade 0,2 puntos porcentuales a la interanual del trimestre anterior y consigue rebajar un poco más el 'agujero' prepandemia acumulad respecto de 2019 (-7,1% frente el -9,1%).

Con todo, la aceleración del crecimiento interanual ha moderado su intensidad en este último trimestre, tal y como ha hecho también la economía española, que ha repetido el ritmo de avance del trimestre anterior (6,3%). Todo ello sucede en un contexto en el que "las principales economías europeas, que ya han normalizado por completo sus niveles prepandemia, han empezado a desacelerarse", según ha advertido la presidenta de CAEB, Carmen Planas. Este es el caso de Alemania (1,7% vs 3,5%, 1º trim.), Francia (4,2% vs 4,7%, 1º trim.) e Italia (4,7% vs 6,3%, 1º trim.), afectadas por condicionantes globales como son la espiral inflacionista y la incertidumbre que provoca el prolongado conflicto bélico en Ucrania.

El comportamiento de la economía balear del segundo trimestre responde, insularmente, a la aceleración experimentada en Menorca (14,2% vs 12,4%, 1º trimestre) y, sobre todo, Ibiza-Formentera (21,2% vs 15,2%, 1º trimestre), pues Mallorca ha rebajado su ritmo de avance (13,1% vs 14%, 1º trimestre). El mejor comportamiento de la economía pitiusa, apoyado en su marcada especialización turística, no ha sido suficiente para evitar mantenerse, aún, como la más alejada de recuperar los niveles de actividad prepandemia (-7,4%), por encima de Mallorca (-6,8%) y, especialmente, de Menorca (-5,6%).

Desde el punto de vista de la oferta, la aceleración se ha producido en, una mayor o menor medida, en los distintos sectores no agrarios de la economía balear. Según el informe de la CAEB, los servicios han registrado un incremento del 15,5% durante el segundo trimestre (vs 15,4%, 1º trimestre) de acuerdo con la reactivación de los flujos turísticos internacionales desde el inicio de la campaña de Pascua. Y es que la llegada de turistas ha alcanzado los 5,62 millones en el segundo trimestre del año, cifra que multiplica por 3,5 la del año anterior y que, además, supera por primera vez la contabilizada en 2019 (+0,3% vs -26,2%, 1º trimestre). Al mismo tiempo, la industria ha anotado la aceleración más intensa, del 7,8% (vs 6,1%, 1º trimestre), muestra de una paulatina recuperación que ha reflejado el repunte del índice de producción industrial (29,6% vs 12,2%, 1º trimestre), por primera vez en niveles que superan el umbral prepandemia (+0,5% vs -7,5%, 1º trimestre).

Sin embargo, la construcción se ha erigido en el primer sector de la economía balear en normalizar su actividad y alcanzar el ecuador del año con un 'agujero' positivo del +0,7% (vs -4,1%, 1º trimestre) respecto al año previo al inicio de la pandemia. Este resultado viene dado tras el incremento del 5,6% en el segundo trimestre (vs 4,4%, 1º trimestre), periodo en el que el incremento del valor de liquidación de las obras acumulado en los meses de abril y mayo (25,8%) ha respondido tanto al aumento de edificaciones (8,2%) como, especialmente, a su valor medio (16,3%). En sintonía con la mejora de la actividad, el empleo ha avanzado, nuevamente, a una tasa de dos dígitos (19,4% vs 8,8%, 1º trimestre), de acuerdo con el empuje de los meses de abril (24,8%) y mayo (22,1%), particularmente, en el sector servicios (30% y 26,4%, respectivamente).

Esta dinámica laboral ha permitido, en parte, sostener la trayectoria ascendente del consumo privado en el segundo cuarto del año, que ha anotado un ascenso del 13% y no ha evitado desacelerar el ritmo de avance del trimestre anterior (13,3%). Todo en un contexto en el que la recuperación del gasto de los no residentes --que ha cuatriplicado el balance trimestral de un año atrás-- ha convivido con nuevas alzas del IPC (8,6% vs 7,7%, 1º trimestre) que han seguido afectando a la cesta de bienes de compra frecuente (11,3% vs 11,4%, 1º trimestre).

La presión que los precios energéticos, así como de diversas materias primas, ha estado ejerciendo sobre las estructuras de coste no ha impedido que la inversión haya efectuado un nuevo esfuerzo frente a la progresiva normalización de la actividad. Baleares está transitando la temporada estival con unos niveles de actividad que dejan atrás el parón provocado por la pandemia. De acuerdo con los indicadores este jueves disponibles, parece ser que la normalización de los volúmenes ha sido la tónica, con una afluencia de visitantes que en julio ha superado los 2,8 millones y, por tanto, la cifra registrada en el mismo mes de 2019 (+0,8%).

Sin embargo, al cierre del balance de la temporada alta, las decisiones de consumo e inversión de los actores de las Islas no podrán evitar someterse a los principales riesgos a la baja que subyacen a un contexto global de tensiones e incertidumbres. Buena parte de estos ya se han podido recoger a lo largo del verano, bien a través del alza de la inflación --en el 10,7% en Balears en agosto--, bien a través del cambio de tono de la política de la autoridad monetaria europea.