Inmigrantes marroquíes hacen cola en la oficina de Asilo y Refugio de la frontera del Tarajal en Ceuta. | Efe

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El avance que hasta ahora ofrece la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), a falta de conocer la memoria de 2022, sobre las peticiones de asilo nos avisa que si el año pasado las cifras en España llegaron a «máximos históricos» este 2023 podría ser similar o mayor. Si nos enfocamos en Balears, entre enero y marzo un total de 629 personas solicitaron la protección internacional, un dato que ya supera las peticiones registradas en todo 2021 en esta comunidad (464) y se encamina a igualar las de 2022 (hasta 1.236).

En el conjunto de España, ya hay registradas 39.422 solicitudes en lo que llevamos de año, y casi el 40 % de las peticiones son por parte de venezolanos (14.436), seguidas de colombianos (13.303). Las comunidades con mayor número de peticiones son Comunidad de Madrid, Catalunya y Andalucía.

La Oficina de Asilo ha resuelto entre enero, febrero y marzo un total de 156 protecciones temporales en Balears a desplazados por la invasión de Rusia a Ucrania. Cabe recordar que en todo 2022 se concedieron 161.037 solicitudes en el conjunto de España, siendo el quinto país de la Unión Europea que más protecciones temporales otorgó. Si nos enfocamos en el total de datos que se registraron el año anterior, las Islas registraron 3.178 peticiones temporales al colectivo ucraniano.

Política y género

El año 2022 fue un año de máximos históricos desde que se puso en marcha la OAR, sobre todo en la demanda de protección internacional, que batió récord registrando nada menos que 118.842 solicitudes, un 81,5 % más que en 2021 (65.482). La tendencia es que este año 2023 finalice con datos muy parecidos, puesto que se constata el progresivo incremento de peticiones, según han informado fuentes del Ministerio del Interior a Ultima Hora.

En cuanto a los motivos de persecución, de acuerdo al último informe disponible de la OAR de 2021, las principales causas para solicitar la protección internacional se relaciona con las opiniones políticas en el país de origen (26,2 %) y género (otro 26,2 %), seguidas de la orientación sexual (9,9 %) o la nacionalidad en sí (9,8 %), que ese año cogió mucho peso.