Imagen de la rueda de prensa de este miércoles. | Jaume Morey

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Baleares lleva 15 años sin pasar de las 4.000 viviendas construidas anualmente cuando lo ideal, en aras de una adecuada respuesta a la demanda existente, sería llegar a las 7.000. Así lo han asegurado desde la Asociación de Constructores de Baleares, quienes, a tenor de las estadísticas constatan que el problema de la vivienda va a seguir siendo un problema estructural para el Archipiélago. «Lo que se está construyendo no es una vivienda a precio asequible», afirma la directora general de la asociación, Sandra Verger.

Para la presidenta, Fanny Alba, el problema se ha ido agravando hasta alcanzar el déficit actual que arrastran las Islas, estimado en unas 35.000 viviendas. Un déficit que, alertan, se verá incrementado en los próximos años debido al aumento poblacional previsto por las proyecciones del Instituto Nacional de la Vivienda (INE). De esta manera, «durante los próximos 13 años sería necesario poner en el mercado de venta y alquiler 10.300 viviendas anuales para equilibrar demanda y oferta con el incremento de población».

Por otro lado, Alba ha puesto el dedo sobre la paradoja que vive el sector de la construcción en Baleares, con 3.600 trabajadores engrosando las filas del paro mientras las empresas siguen «desesperadas» por encontrar mano de obra, tanto cualificada como sin cualificar. «Muchas empresas podrían asumir más obras si pudieran aumentar sus plantillas», señalan para cuantificar en unos 7.000 los empleados que harían falta.

De hecho, las cotas de ocupación, unos 60.000 trabajadores en activo, conviven con unas cifras de actividad muy alejadas de máximos: la inversión en construcción pública y privada en 2023 llegó a los 2.055 millones, un 15 % menos que en 2022, principalmente por la caída de la inversión pública.

El total de viviendas edificadas, por otro lado, se situó en 3.292 el año pasado, lo cual completa esos 15 años sin llegar a las 4.000 (la última vez que se llegó a esa cifra fue en 2008 con 5.292). Ni que decir tiene que la diferencia con los años de la burbuja inmobiliaria es estratosférica: más de 30.000 viviendas construidas entre 2006 y 2007. Por otro lado, el coste promedio por vivienda llega a los 380.000 euros, cifra que triplica la media de 2008.