Superior. El pívot Arteaga lucha por un rebote ofensivo ante Odiakosa en el último periodo - Javier

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El Menorca crece, toma cuerpo a partir de las victorias, como la de ayer, por ejemplo, (85-81) tercera consecutiva frente a rivales de consideración. En este caso fue el Melilla, un enemigo de posibles que, sin embargo ayer, entregó el triunfo por su inutilidad en el rebote defensivo. Ahí cimentó el grupo de Berrocal su éxito en la segunda parte donde exhibió una imagen convincente, aguerrida, en definitiva, propia de un conjunto que apunta alto con la eficacia de David Navarro –una figura– la solvencia de Arteaga o la pujanza de Dani Pérez en la dirección.

Madura el conjunto menorquinista que supo remontar otra desventaja de 10 puntos como prueba evidente de su progresión en la Liga para adjudicarse un partido, en todo caso, complicado. Y es que el equipo no consiguió imponer su estilo de salida. El partido nació al ritmo vertiginoso que caracteriza al Melilla y, por consiguiente, a un tanteo alto. La apuesta de Berrocal para transmitir espíritu defensivo a los suyos fue la presencia de Cesar Bravo, emparejado con Almazán. El alero cumplió con su cometido con creces y le envió pronto al banquillo con dos faltas, lo mismo que había hecho a los dos minutos Urko Otegi con Mckeither.

Pero Héctor Manzano, sustituto del americano interior mejoró las prestaciones de su compañero especialmente en ataque. Tres dos más uno de un inspirado César Bravo (2) y David Navarro fueron contrarrestados por los triples de Riera y Manzano. El Menorca ya ganaba el rebote y Arteaga se dejaba ver en la pintura ante Wachsmann. Cinco puntos de renta a 3'10 del primer parón (21-16) fueron el momento estelar de los mahoneses, pero entre el propio Manzano y Devries, mejor asistidos ahora por Marco en el base, dejaron el tanteo equilibrado a los 10 minutos (26-26).

El segundo acto fue otra historia y la escribió el cuadro norteafricano. El Menorca perdió contacto con el aro rival y concedió canastas fáciles en la pintura a Odiakosa recreándose en pérdidas de balón. El retorno de Joan Riera dio alas al Melilla, tanto como varios errores arbitrales en perjuicio del cuadro de Berrocal (33-38, a 4'48). Almazán había regresado portentoso a pista y un error de Jiménez ponía la máxima ventaja visitante (35-45 a 1'50). Con Arteaga sentado en el banco con dos faltas el Menorca no tenía referencia interior. Rugió entonces la grada por las decisiones arbitrales y una compensación más una canasta sobre la bocina -una más- de Navarro dejaban el tanteo en 42-48 al descanso.

Sostuvo la hegemonía el Melilla en la reanudación porque el Menorca andaba cegado en ataque donde su hombre más efectivo era Cesar Bravo pero el equipo había conseguido rearmar su trabajo defensivo del que sólo se escapaba Devries. Arteaga, de nuevo en el banco tras su tercera falta, hacía presagiar lo peor (51-57 a 4 minutos). Pero Berrocal había dado entrada a Dani Pérez y Marc Blanch, y tras un tiempo muerto, el Menorca volvería a resurgir de forma estelar con un parcial de 12-3, triples incluidos de Blanch y otro sobre la bocina de Dani que darían ventaja al equipo menorquinista para arrancar el tramo decisivo (63-59).

No estaba muerto el Melilla que, rápido, recuperó la compostura con dos triplazos de Arco para ponerlo todo como al principio (70-70). Berrocal detuvo el choque y apareció la luminosidad de Navarro para dar otro tirón al luminoso (79-74 a 4'02). Fue el momento determinante para el Menorca porque Morentin, Urko y Arteaga, ahora uno, ahora otro, dominaban el rebote ofensivo y el canario no dejaba de anotar desde el tiro libre o en el poste bajo pese a la defensa en zona del Melilla. El equipo disponía de segundas y terceras opciones en el mismo ataque para conservar la renta gracias a un gran Dani Pérez. El Melilla se acercaría a 3 puntos a 1'11 pero Devries, negado en los tiros libres, no aprovechó la ocasión para ponerse a dos y el triunfo quedó asegurado para los de Berrocal que han cogido la onda a la Liga.