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El Menorca Talaiòtica Sant Lluís abunda en su funesta dinámica. El equipo de Ses Canaletes suscribió el pasado sábado ante el Cornellà una nueva derrota (62-70), octava de la temporada sobre otras tantas intervenciones, una franja numérica de alto riesgo en función de los precedentes que arroja la cronología del grupo catalán de liga EBA del presente siglo: Ningún equipo burló el descenso deportivo tras firmar un 0/8 de salida.

Una estadística tan desoladora como reversible a largo plazo, según confía el pívot lluïser Sergio Muñoz. «Cada vez queda menos, pero tenemos margen», sostiene el jugador, cuyo optimista discurso no varía pese a que las decepciones se amontonan a ritmo semanal.

No en vano, la ilusión que proyecta el experimentado interior del Sant Lluís, su credo en que un futuro mejor en forma de triunfos está por devenir, encuentra justificación en sí mismo.

Líder del equipo en rebotes (7.5 por partido), valoración (12.6) y minutos disputados (33.15), además de segundo mejor realizador (11.1), Sergio es de los pocos destellos que relucen en el orden de una temporada tenebrosa –junto a su nefasto balance, el equipo lluïser acredita el promedio anotador más bajo de la liga, 57.6; el peor porcentaje en tiro, 35.5%; y su valoración media, 41, queda muy lejana de Salt (55.7) o Arenys (57.7), los otros equipos que menos computan, y a varias órbitas de los hegemónicos Mollet (81.4) y Quart (83.6). «Juegas como entrenas, y al no poder contar con un mínimo de efectivos en los entrenamientos, en los partidos, todo es más complicado. Queremos ganar, lo necesitamos, pero el vestuario no está hundido y somos conscientes de las circunstancias en que estamos compitiendo. Me preocuparé si cuando seamos nueve jugadores todo sigue igual», reflexiona el pívot menorquín.


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