Miki Ortiz, durante la entrevista concedida a 'Es Diari' | Javier Coll

TW
3

Nos recibe en la segunda planta del Restaurante Way, desde hace meses local de moda para la sociedad mahonesa, y a la vez uno de los grandes soportes económicos del proyecto que motiva este encuentro. Se trata de Miguel Miki Ortiz Navarro (Maó, 1981), director deportivo y alma mater de la versión Bàsquet Menorca que instigada desde el CCE Sant Lluís ha confeccionado un atractivo equipo con el que retendrá la plaza en EBA, perdida deportivamente el pasado mayo y recuperada a raíz de una ampliación de la conferencia C que desde la Isla además se ha oteado como una fabulosa ocasión no solo de proseguir en el escenario nacional sino como punto de partida para escalar y nuevamente contextualizar el basket local en el lugar que por historia y tradición le corresponde.

El verano ha pasado con rapidez, y a su ritmo se ha forjado un proyecto inesperado unos meses atrás. Del cero al infinito en un verano.

— Sí, ha sido un verano súper intenso, todo ha sido un poco a contrarreloj y a contracorriente, tratando de formar el mejor equipo y encontrar patrocinadores en poco tiempo. Eso nos ha obligado a espabilar, a buscar soluciones inmediatas, aunque creo que lo positivo es que lo hemos conseguido.

Terminada la temporada anterior, Es Diari contacta con el presidente del Sant Lluís, Rosendo Pons Conforto. Nos habla de un proyecto de cantera en Primera Balear, de mantener la filosofía y que ni contempla aceptar la plaza en EBA que le ha sido ofrecida. Pocos días después, como en una semana, se anuncia el planteamiento actual, con apoyos económicos, fichajes importantes como los de Pitu Jiménez o Jan Orfila, se acepta la plaza en EBA, cambio de nombre... ¿qué ocurre durante ese breve intervalo temporal para decidir dejar atrás la filosofía del Sant Lluís y apostar por una intención radicalmente opuesta actuando además con esa celeridad?

— A mi me llama el presidente y me comenta que tras valorar la situación el club ha decidido no aceptar la plaza en EBA, pues no es viable desde el punto de vista económico y de jugadores. Eso me entristeció, puesto que aunque el año había sido duro por los resultados y no pudimos ni competir, me pareció una liga muy interesante, llena de jóvenes jugadores en dinámica ACB... y le comenté al presidente si yo podía ayudar a buscar jugadores y dinero para salir en EBA. Me dijo que sí, y a partir de ahí hablé con Oriol Segura y con Damià Llull, y yo me centré en el aspecto deportivo.

¿Pero cómo o por qué se decide cambiar el planteamiento, pues el Sant Lluís siempre se había distinguido por ser una entidad con un concepto amateur del deporte?

— Yo creo que en los últimos años el Sant Lluís sí que ha apostado por un proyecto EBA, no profesional, pero sí un proyecto interesante, lo que hemos hecho simplemente ha sido dar un paso adelante, incorporar las piezas clave para que el proyecto tuviera cara y ojos, no salir con lo puesto como se hizo el año pasado y nos costó mucho sufrimiento. Nada ha cambiado, solo que les propuse darle al equipo una dimensión más a nivel de Menorca, en lugar de ser una cosa tan local.

Claro, es que el viraje es obvio, el Sant Lluís ha incluso renunciado a su nombre, a su escudo...

— Si, a ver, lo del nombre, cuando se apuesta por un patrocinador como Menorca Talaiòtica, también se deja de lado. Y cuando la gente del Sant Lluís ha visto que el proyecto puede adquirir una dimensión interesante, lo ha entendido y ha hecho un esfuerzo por dejar el nombre de lado. Y creo que ha compensado, dar con un proyecto en el que hemos intentado que todo el mundo se sienta identificado.

Por nombres, es evidente que se ha reunido un muy buen grupo, ¿el objetivo es ascender a LEB Plata?

— De momento queremos competir. Es cierto que hace seis años, con estos jugadores, se podría haber luchado por eso, pero tenemos los pies en el suelo y lo que queremos es trabajar para competir y dar una buena imagen, pero sobre todo, crear una base sólida, que la gente cuando venga disfrute y quiera volver, y reflotar esa pasión por el baloncesto que aún hay en la Isla.

¿Y a largo plazo? Por que es evidente que el equipo acumula talento y calidad, como también un elevado promedio de edad.

— Creo que tenemos dos-tres años en que si logramos mantener la base actual, nos dará para crecer a nivel estructural. Es básico implantar una organización como equipo, una estructura económica sólida y una estructura deportiva, que traer gente de fuera no resulte un impedimento por el hecho de estar en Menorca. Al contrario, que esto resulte un proyecto atractivo para venir a crecer como jugador, como los casos de Isma (Fernández) y (Franco) Acosta este año.

Salvando las distancias, lo que hacía el Menorca Bàsquet quince años atrás...

— Sí, aunque tal vez sea algo diferente, nosotros estamos en una categoría bastante inferior y lo que buscan los jugadores que te he comentado quizá sea el año que viene encontrar un equipo mejor, pero algo así.

¿Cuáles son lo pilares económicos del Bàsquet Menorca?

— Muchas empresas pequeñas. Con Oriol (Segura), Damià (Llull) y Biel Tudurí, que son quiénes forman la estructura económica, lo que hemos buscado ha sido encontrar a muchos pequeños colaboradores que nos permitan formar una base importante y si uno de ellos, por desgracia algún año no puede aportar, buscar una alternativa no resultará tan complicado como buscar un gran patrocinador. Desde el momento en que el proyecto, deportivamente, cuente con algún historial, tal vez sí que a algún patrocinador pueda interesarle darle un empujón importante, pero creo que el proyecto como tal debe basarse en una estructura de pequeñas empresas, que es lo que tenemos en Menorca.

¿Cuando habla de estructurar el club deportiva y económicamente, lo hace en clave EBA o piensa en categorías superiores?

— De momento pensamos en EBA y crear la estructura. Todos o casi todos los que estamos en este proyecto es la primera vez que formamos parte de algo así. También nosotros queremos crecer, saber como funciona realmente. Ahora lo que estamos haciendo es actuar con sentido común, no queremos treure es peus des llançol, solo estructurar el proyecto para dar otro paso adelante el año que viene o el siguiente.

¿Qué respuesta espera de la afición menorquina?

— Lo que buscamos inicialmente con este proyecto es que Menorca vuelva a disfrutar de basket. Por otro lado, presentamos el proyecto al resto de clubes de la Isla, sin imponer nada, al contrario, incluso les pedimos ayuda, que contribuyeran a asentar las bases del proyecto, y una de las propuestas que tuvo mejor acogida fue que los socios del resto de clubes de Menorca tendrán entrada gratuita a Ses Canaletes. Con eso lo que hacemos es crecer socialmente y dar pie a los otros clubes para que puedan aumentar su número de socios. Por ejemplo, alguien de Ciutadella que se haga socio del Boscos o del Ciutadella, podrá ver gratis los partidos del Bàsquet Menorca. Y todos los clubes contarán siempre con las mismas condiciones, el Sant Lluís no tendrá en ningún momento una situación de privilegio por delante del resto. Y si fuera necesario cambiar de pabellón y eso implicara unos gastos no previstos en el presupuesto, hablaríamos con los otros clubes para buscar una solución.

¿En ese sentido, existe la posibilidad de que el proyecto Bàsquet Menorca integre en su junta a directivos de otros clubes?

— Exacto. Cuando nos reunimos con los clubes una de las ideas que surgió fue de que cuando el proyecto tenga una dimensión propia, como club o como equipo, formar una directiva del Bàsquet Menorca integrada por directivos de todos los clubes de la Isla, si bien es cierto que si eres directivo de un club no puedes serlo de otro, se trataría de buscar algún tipo de sinergia con gente de todos los clubes.

¿Considera posible integrar en el Sant Lluís a alguien del Alcázar o de Es Castell, por ejemplo?

— Sí, si es posible nos encantaría, la verdad... y lo que haya podido ocurrir no ha sido a causa de fichar uno o dos jugadores, puesto que si tu formas un proyecto matriz, debes contar con los mejores. Es un problema que se remonta a muy atrás. A ver, ¿por qué hoy en día fichar a un jugador de cualquier equipo significa destrozar a ese equipo o que deje de tener peso? El problema es que no hay jugadores y es necesario generar jugadores.

¿El Bàsquet Menorca ayudará a generar jugadores?

— Yo creo que sí. Estamos hablando de un proyecto a largo plazo, no pretendemos que el año siguiente ya haya aumentado el número de fichas en la Isla, pero sí a largo plazo, eso ocurre en cualquier lugar donde haya habido basket de nivel.

Los tiempos cambian, el baloncesto español está en recesión, la oferta deportiva y de ocio es muy amplia, la tasa de natalidad va a menos... ¿ve viable ese incremento?

— Hay dos cosas básicas, una, que hay más oferta y la otra, los estudios. Lo que debemos hacer es que la gente se decante por el basket. Si hace deporte, perfecto, si es basket, mejor. Y si es por estudios, nos encantaría que la gente marchara con una beca a los 16 años a Zaragoza o a Madrid y que volviera a los 23 ó 25 años y tuviera un equipo en el que jugar, eso es lo que nos encantaría

Bàsquet Menorca. Es obvio que es una denominación con un valor de marca, pero son numerosos los clubes de la Isla que han militado en Segunda Nacional o en EBA en el pasado. ¿Quizá el cambio de nombre se ha precipitado demasiado?

— No, pues el cambio de nombre es la esencia, el alma de este proyecto. No identificar el proyecto con un equipo en concreto ayudará a crecer a cualquier otro club, o sea que de precipitado nada.

En algunos círculos del baloncesto local se han abordado acciones con la intención de auspiciar un proyecto en LEB Oro con esa denominación de Bàsquet Menorca. No hay nada en firme, sí de momento buenas intenciones, en ese sentido, ¿han tratado de cobrar ventaja?

— No. Vi la noticia y es muy respetable intentar sacar un equipo en LEB o ACB directamente, pero por ejemplo choca con la filosofía que nosotros hemos querido marcar, que es afianzar una estructura y adquirir experiencia. Salir directamente en LEB para nosotros sería... ya salir en EBA está significando muchísimo trabajo, no quiero ni imaginar con una dinámica más profesional. Lo ideal para nosotros sería adquirir experiencia y en dos-tres años poder dar el salto, no ahora.

Usted iba a jugar. De hecho su implicación responde a ese deseo por volver a disfrutar de la liga EBA, pero finalmente se ha quedado sin ficha...

— Cierto, todo empezó como una ilusión propia, pero en broma, en broma, me he quedado sin sitio en el equipo, pero bueno, asumí un papel que no sabría definir cual es, pero sí que llegó un punto en el que era incompatible fichar jugadores con ser compañero suyo, pues se darán situaciones en las que podré ayudar mejor desde fuera que desde dentro.

Recuperando un hilo anterior, ha hecho alusión a la posibilidad de mudarse de Ses Canaletes. Si el proyecto cuaja, el cambio resultará una consecuencia natural ¿Polideportivo de Maó?, ¿Pavelló Menorca? ¿Para cuando se espera el cambio?

— Claro, aquí hay un problema, que es el miedo de mover el equipo a unas instalaciones que no controlamos y tampoco sabemos cual será la respuesta de la gente.

Planteemos que el equipo firma una buen inicio y en poco tiempo son 800 personas las que quieren entrar en Ses Canaletes para ver los partidos. Cerca de la mitad quedarían fuera...

— Espero que nos encontremos con ese problema. En Ses Canaletes podemos meter 420 personas y por la normativa de seguridad no pueden entrar más. Es cierto que hemos mirado opciones B y C, pero debemos esperar a ver como responde la gente.

La opción más razonable sería el Poli...

— Nos reunimos con el Ayuntamiento de Maó y el problema es que el Polideportivo está saturado, sé que están buscando una solución, pero también nos advirtieron de que sería muy complicado. La otra opción es el Pavelló Menorca, demasiado grande... da miedo, y económicamente es inviable, pero nos genera ilusión pues sería regresar a un lugar emblemático para el baloncesto menorquín. Si valoramos las posibilidades que ofrece el Pavelló, es ideal, pues es un pabellón de basket y contaríamos con una disponibilidad casi total para su uso, pero ahora no lo veo factible.

¿Qué harán si el problema se da en un par de meses?

— Seguimos buscando soluciones y si llegamos a una situación insostenible aplicaremos la solución o decisión que hayamos adoptado, pero sinceramente, todavía no la tenemos. Y no contemplamos entrenar en Ses Canaletes y jugar en el Polideportivo.

Ya que hablamos de economía, ¿cuál es el papel de las instituciones, en qué medida se han implicado en el proyecto?

— El Govern Balear no nos ha concedido la ayuda, pues la Fundació Illesport no contempla nuestra situación, bajar sin bajar, mientras que el Consell insular nos concede la ayuda habitual por jugar en una liga de rango nacional. A nivel de Menorca a las instituciones ha gustado el proyecto, pues reforzará el trabajo de formación y lo ven coherente.

Hablemos del equipo. Nombres, calidad, experiencia... el vestuario amontona virtudes, ¿también demasiados egos quizá?

— Todos los que están en el equipo conocen su rol y han venido a disfrutar nuevamente del baloncesto. Cuando hablamos con cada uno de ellos, todos aceptaron incorporarse sin pensárselo.

Martínez Escala. ¿Apuesta firme o sigue por que ya estaba aquí?

— No, es un entrenador currante y a la gente que se lo curra, antes o después, le llegan los resultados. Es alguien muy integrado en la Isla y confiamos en él. El año pasado tuvo un papel muy importante, le tocó un buena papeleta y creo que eso también debe tener su recompensa.