Un grupo unido. La plantilla del Hestia Menorca, en un tiempo muerto durante el partido que jugó y venció el sábado anterior en L’Hospitalet. El grupo actuó como tal a lo largo de todo el encuentro y no sucumbió a anteriores pasajes de desconcentración | David Cantero

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El Hestia Menorca se embolsó en la tarde del pasado sábado en pista del Torrons Vicens CB L?Hospitalet su primer triunfo de la temporada en LEB Plata (72-85), el cual, al margen de las evidentes connotaciones que le son implícitas desde un punto de vista histórico, al tratarse del primer éxito que celebra en la tercera liga nacional, arroja un tremendo valor, y no exclusivamente en el plano aritmético, sino también en el anímico, además de reforzar, de cara al exterior, la fiabilidad del equipo y del proyecto.

Las cuatro derrotas acumuladas de arranque en otras tantas jornadas convertían la visita al histórico club catalán como una suerte de ejercicio sin red para el grupo de Oriol Pagès, que en esta oportunidad sí fue capaz de mostrar una total regularidad como colectivo a lo largo de los cuarenta minutos de partido, sin altibajos como los exhibidos en varios fragmentos de sus citas contra Murcia, Girona, Alicante o Albacete. De hecho, en el propio vestuario insular prevalece el sentir de que al fin el equipo actuó y se comportó como tal, como un auténtico grupo durante todo un partido, sensación que no percibía desde que jugó el último amistoso de pretemporada en la Isla contra el Iberojet Palma. Un notable rendimiento grupal que obviamente deriva del crecimiento individual.

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