Thomas Smalwood, ejecutando un mate. | Josep Bagur Gomila

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La competición regresa a escena en LEB Plata y con ello lo hace el Hestia Menorca, después del parón que dejó sin liga el fin de semana previo, propiciado por la primera ventana FIBA de la presente temporada, con la disputa de la jornada 8 de la fase regular, en la que el equipo insular confronta en la Isla con el Zentro Basket Madrid, un conjunto estructurado y orientado desde la labor de formación que le define como club -se trata de una de las factorías más reputadas de la capital- y que consume su segunda temporada consecutiva en la tercera categoría del país (Pavelló Menorca, hoy, 20 horas).

Catalogado por el entrenador del equipo menorquín, Javi Zamora, como un rival «de los más verticales de la liga» y provisto de un «altísimo ritmo», en reconocimiento a las virtudes y trazas de su juego (por cuestiones obvias, geográficas y de recorrido, Zamora ya sabe lo que es compartir pista con un adversario con el que ha coincidido durante lustros en distintas categorías), el Zentro Madrid, duodécimo, y por tanto antepenúltimo clasificado, de la conferencia Este, un colectivo esencialmente joven y que advierte en la lucha por la permanencia su objetivo más razonable, aterriza en la Isla urgido de victoria (2-5, su récord, y enfrascado en una racha abierta de cuatro derrotas consecutivas), lo que por la talla y potencial del conjunto menorquín se presume una empresa complicada.

Sin embargo, tampoco el Hestia Menorca reside en su momento de mayor opulencia en cuanto a resultados. En pleno bache, tal y como ilustra el –2 que ha encajado en sus últimas dos intervenciones (La Roda y el líder Benicarló, por ese orden, sus ejecutores), que le ha hecho retroceder al sexto lugar del Este (4-3 de récord; y a una distancia de tres partidos del liderato), el equipo menorquín asume la necesidad de poner freno a esa inercia, básicamente para recuperar sensaciones y no abundar en su caída en la clasificación, y obviamente el rival en cuestión, y el supuesto estado en el que se presenta, habilita un contexto para el optimismo en clave insular.

Pero existen motivos que invitan a ser cautelosos. Por un lado, lo limitado del roster insular, de apenas nueve efectivos en plenitud (Logan Schilder apunta a ser baja de larga duración; Pitu encarrila la recta final de su recuperación, pero en el club no forzarán su reaparición, por lo que sería extraño que jugara hoy), por añadidura acota las opciones y alternativas de un equipo que además acumula varias fechas en esa situación en su labor diaria de entrenamientos (con todo lo que eso implica).

Y por otro lado, genera, no temor, pero sí consideración, la gama de recursos que atesora el Zentro, que a pesar de no ganar desde la tercera jornada (Valencia y Canoe, sus dos únicas víctimas, tras siete partidos) presenta en nómina a perfiles como el ‘millennial’ pívot belga que alza 2.08, Vincent Gielen (con 15.4 puntos de promedio, mejor anotador del bloque madrileño, a los que añade 6 rebotes por cita, 3.4 en ataque, siendo líder de la liga en esa faceta) estadística); el gambiano Musa Sagnia (9 tantos y 7.4 capturas) o el jovencísimo ‘prospect’ español Toni Naspler (18 años e internacional en categorías de formación).

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