El base del Hestia Menorca, Jermaine Marrow, penetra a canasta. | Josep Bagur Gomila

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El Hestia Menorca incursiona mal en 2022 y abre con derrota el exigente mes de enero, que le deparará cuatro partidos en dos demanas para uno de los intervalos más importantes de la fase regular. El primero de ellos, lo entregó anoche, ante el Bueno Arenas Albacete Basket, un rival directo en la zona alta de la clasificación, que asimismo consigue ‘birlar’ el basket averaje al conjunto insular. Una derrota en ningún caso inmerecida, y que el colectivo que dirige Javi Zamora ‘labró’ a base de imprecisión y precipitación, sobre todo en el segundo y último cuartos, segmentos del partido en los que el rival manchego sustanció su triunfo (73-85).

Y eso que la puesta en escena que dispuso el Hestia Menorca fue notable. Un mate y un triple de Gueye, una certera acción de Smallwood, una defensa coral... todo dio para abrir una brecha de +8 (14-6) cuando el partido advertía sus primeros pálpitos. El problema radicó en que a partir de ahí el Albacete empezó a crecer y por contra el equipo insular no pudo, en ningún instante hasta el descanso, imponer el ritmo pretendido al juego (y así lo confirmó el guarismo que se registró al finalizar el segundo cuarto, 42-47, dentro de los parámetros ofensivos que ostenta esta campaña el cuadro manchego).

Tamayo, el mejor de la velada por el Hestia Menorca, clausuró el primer cuarto con un triple (24-19) y un semigancho lateral con la zurda convertido por Smalwood, al abrir el segundo parcial, significó casi la última renta de consideración que disfrutó el Hestia Menorca (28-21), y en verdad, un punto de inflexión en el desarrollo del encuentro. No en vano, Albacete, férreo en defensa, en ataque entró en combustión desde el 6.75 y recuperó terreno.

Blat, que hizo tres sin fallo antes del intermedio, y Moreton, destacaron como ejecutores desde el triple. El marcador mutó de un 31-24 a un 31-37, una ruptura de 0-13 entre la que medió un tiempo muerto de Zamora, el retorno a pista de Pablo Suárez (el base madrileño había contado con un par de minutos en el primer cuarto, y no gozó de un gran estreno con la elástica insular) y un cúmulo de fallos ante el hierro rival que el Hestia Menorca sí pareció lograr enmendar a poco de llegar a la mitad del partido, con algunos destellos de Tamayo, Raül Timoner y Orel (40-40). Entonces, el danés Knudsen y un triplazo de Mejías sobre la bocina, restablecieron cierto colchón para el Albacete (42-47, descanso).

La inercia del partido se mantuvo en la reanudación, con el agravante de que Sorokin cometía su cuarta falta personal. Con Gueye con tres, sentado por ese motivo durante varios minutos (más de los deseados por Zamora, de seguro), la debilidad interior del Hestia Menorca era evidente. Albacete no malgastó la ocasión (48-55 en mitad de esa manga). Pero el equipo menorquín, con un par de buenas defensas y la claridad ofensiva de Tamayo, ‘volvió al partido. Y a recobrar el mando en el marcador justo para liquidar el tercer cuarto (66-65).

El cuarto definitivo tuvo un inicio repleto de fallos e imprecisiones. Por parte de los dos equipos, pero mientras el Hestia Menorca abundó en esa situación, el Albacete, paulatinamente, sí aseó su porcentaje y de nuevo impuso un trecho de distancia en su favor que ya proyectó la impresión de ser determinante (66-73 a 5’ del término, y Sorokin cayendo eliminado por su quinta falta; poco después lo haría Gueye).

Y así fue. El Hestia Menorca, desprovisto de juego interior y sin tino en el triple, cayó a -10 a tres minutos (67-77). Poco después, el diferencial pasó a ser de -15 (67-82), y la sentencia era absoluta (73-85, final). Enero y el año empiezan mal para el Hestia Menorca, pero no hay tiempo para lamentos. El miércoles llega el Sant Antoni Ibiza, un adversario más exigente si cabe y en el contexto de un derbi histórico, sin precedentes hasta la fecha. Toca levantarse.