El alero menorquín, Sergi Llufriu, ayer jugando más cerca de la canasta, anotando en el encuentro frente a la UE Horta. | Gemma Andreu

Se jugaba mucho este mediodía el Pinta B Es Castell en casa frente al joven y necesitado UE Horta catalán. Vencer era dejar virtualmente sellada la permanencia y no hacerlo, alargar el sufrimiento. Y los de Gino Rovellada, pese a mostrarse intermitentes, sellaron el triunfo con un último cuarto que fue una fiesta, aniquilando a un voluntarioso Horta desde la defensa, para el 91-63. Triunfo clave para los de Rovellada, que pese a complicarse la vida unos minutos en el tercer cuarto, fueron muy superiores, guiados por un Dayer letal– secundado por Bulfoni– y con Torres y Orfila destrozando el interior visitante. Con esta enésima alegría tan solo una ecatombe complicaría la continuidad menorquina en la Liga EBA, con Barberà, Sant Cugat y el propio Horta casi hundidos.

Ya sin la presencia en la pista menorquina del interior catalán, Oriol Muñoz– ‘cortado’ por el club amarillo como informábamos ayer en este diario– ni el lesinado Carlos Sintes, un cuarto final netamente superior de los locales otorgó el triunfo, pasando del 57-52 a diferencias como un 81-56 o el 91-63 final.    Antes, en el tercer cuarto, el Horta animaría el partido y el Pinta B, impaciente en ataque, se dejaría remontar hasta el 57-52 que dejaba todo por decidir. Y eso que los locales, en sus mejores minutos, lograban una máxima de 51-37, con Bulfoni y sobre todo Dayer letales. Pero un 2-11 catalán, a base de correr y cargar dentro, encendió las alarmas en el Pinta B, sin encontrar a Orfila dentro y con el visitante Gómez crecido.

Barrera psicológica

Un encuentro que empezaría con aviso visitante (0-5), con un inspirado Rafa Gómez de 6’75. Pronto reaccionó Pinta B cargando dentro con Biel Torres y Jan Orfila, inmenso ante la poca estatura visitante. Cogía el mando del encuentro el cuadro local para cerrar 18-15, tras mandar 18-10 y precipitarse en los ataques finales, respondidos por el desacierto visitante, pese al triple de Guillem Torrent. Rovellada había rotado a su equipo, jugando con dos bases y Sergi Llufriu de ‘4’.

Un partido que se pudo llegar al descanso con la barrera psicológica de los diez puntos favorables para los locales (41-29), tras un triple de pizarra de un acertado Bulfoni. Y eso que Horta batalló de inicio (26-25) con dos triples pero la vuelta a pista de Orfila y una andideportiva y técnica al ‘coach’ visitante relanzaron a los locales, con un Facu Dayer letal de 6’75 (34-25). Horta lo intentó pero tras unos minutos de locos y sin control en la pista, Pinta B logró encarrilar el encuentro, hasta el triunfo final.